Qué Hacemos

Apoyando el diálogo inclusivo en Myanmar

Myanmar, el segundo país más grande del sudeste asiático, con una población estimada de 56,8 millones de habitantes, se enfrenta a una transición tanto política como económica. Asimismo, hace frente a problemas identitarios desde el punto de vista étnico y religioso, con más de 135 grupos étnicos reconocidos. En varias partes del país, especialmente en el estado de Rakáin, la comunidad musulmana es el blanco de diversos ataques violentos. En agosto de 2017 hubo un nuevo repunte de la violencia que causó la muerte de más de 1000 personas, según la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en Myanmar. El Secretario General de las Naciones Unidas hizo un llamamiento a las autoridades de Myanmar para que pusieran fin a la violencia contra los musulmanes rohinyás y reconocieran que la mejor manera de definir la situación es la de “limpieza étnica”. Tras las tensiones violentas vividas en esta región en octubre de 2016, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos publicó un informe en febrero de 2017 en el cual se refería a la “devastadora crueldad” desplegada contra los rohinyás por parte de las fuerzas de seguridad de Myanmar, que incluía graves violaciones de los derechos humanos. El gobierno recientemente elegido se enfrenta a un enorme reto al calibrar sus respuestas políticas, normativas y de seguridad para garantizar que no se intensifique la violencia, y controlarla. Las negociaciones para alcanzar un acuerdo nacional por la paz con los grupos armados étnicos no han logrado ningún progreso significativo. Si bien el gobierno arguye que los rohinyás son migrantes ilegales de Bangladesh, y no ha realizado ningún esfuerzo real para proporcionarles un estatus jurídico formal, los últimos acontecimientos demuestran que ha comenzado a dar cada vez más la espalda a los grupos radicales. Es más, se ha prohibido a un conocido monje nacionalista que divulgaba un discurso del odio contra los musulmanes, U Wirathu, predicar sermones durante un año por “instigar el conflicto y las disputas de carácter religioso, social y político”.

El objetivo general del KAICIID es promover el diálogo interreligioso, la convivencia y la reconciliación entre los fieles de las principales tradiciones religiosas del país. El programa tiene su impacto mediante las siguientes acciones:

1.    Establecer una plataforma inclusiva y sostenible para promover el diálogo interreligioso y la convivencia: Esto incluye la creación de un centro interreligioso para las personas de diferentes confesiones para que puedan reunirse, intercambiar opiniones, impartir cursos e implementar proyectos interreligiosos.

2.    Formar a líderes religiosos y comunitarios sobre el diálogo interreligioso en seis regiones piloto, prestando especial atención a cómo utilizar los medios sociales como espacio para el diálogo.

3.    Incorporar el diálogo interreligioso en el plan de estudios de las principales instituciones religiosas del país.

4.    Respaldar iniciativas locales para la consolidación de la paz mediante un programa de pequeñas subvenciones en seis zonas piloto (Meikthilar, Rangún, Lashio, Pyay, Bago y Kantbalu).

5.    Iniciar actividades piloto mediante aliados locales también en el estado de Rakáin.

Hasta la fecha, el programa ha conseguido:

•    Establecer en 2016 una nueva red para la paz y el diálogo interreligioso en Myanmar (la PMI), que se ha convertido en una de las redes interreligiosas más inclusivas y de mayor importancia en el país. Organiza actividades de gran repercusión.

•    Inaugurar oficialmente un Centro de Capacitación en Diálogo Interreligioso, liderado por el PMI, que es el primero de su tipo en Myanmar. El Centro ofrece habilidades en alfabetización religiosa y para contrarrestar el discurso de odio y prevenir conflictos a través de las redes sociales.

•    Organizar una exposición sobre la armonía interconfesional el Día Internacional de la Paz en Yangon, a la que asistieron más de 300 participantes, y que fue retransmitida por el canal de televisión oficial.

•    Formar a 443 líderes religiosos y activistas de la sociedad civil sobre la promoción de la paz y la armonía interconfesional en Myanmar, mediante la red PMI y el grupo de “educadores de paz” de la PMI (2017).

•    Elaborar y publicar una guía para el estudio interconfesional sobre la paz y el diálogo que pueden utilizar los educadores de paz de la PMI en Myanmar.

•    Llevar a cabo un estudio de evaluación de las necesidades para identificar el panorama actual y los interlocutores clave del diálogo interreligioso y formular recomendaciones para potenciar la interacción.

•    Iniciar páginas de la PMI en medios sociales para promover la paz y el trabajo interreligioso en Myanmar con más de 14,000 seguidores.

La Iniciativa por un Myanmar Pacífico (PMI) es una red multirreligiosa e inclusiva compuesta por 50 destacados líderes religiosos de diferentes tradiciones (budistas, cristianos, hindúes y musulmanes) y organizaciones de la sociedad civil que promueven el diálogo pacífico en Myanmar, incluido el estado de Rakáin. La PMI y sus aliados pretenden actuar como redes y plataformas sostenibles de actividades lideradas por birmanos para tender puentes entre las diversas comunidades religiosas, étnicas, políticas y regionales.

 

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