Enfoques interreligiosos para la convivencia pacífica, destacados en un evento paralelo de la ONU en Nueva York
A medida que la discriminación, el discurso de odio y la violencia basada en identidades siguen aumentando en todo el mundo, un grupo de diplomáticos, funcionarios de la ONU, líderes religiosos y representantes de la sociedad civil se reunió en Nueva York para reflexionar sobre cómo el diálogo interreligioso, basado en los derechos humanos, puede reforzar la convivencia pacífica y prevenir la violencia.
Con motivo de la primera conmemoración del Día Internacional de la Convivencia Pacífica, el 28 de enero de 2026, el Centro Internacional de Diálogo – KAICIID convocó una mesa redonda celebrada en la Misión Permanente de Austria ante las Naciones Unidas. Con el apoyo de las Misiones Permanentes del país anfitrión del KAICIID y de los miembros de su Consejo de Partes, a saber, la República Portuguesa, el Reino de Arabia Saudí y el Reino de España, el encuentro reunió perspectivas multilaterales, regionales y comunitarias sobre el diálogo como herramienta para la convivencia pacífica.
Al inaugurar la mesa redonda, S.E. el Embajador Gregor W. Koessler, Representante Permanente de Austria ante las Naciones Unidas, situó la conversación en un contexto global especialmente desafiante. Partiendo de recientes conclusiones de la ONU que informan de incrementos sin precedentes en la hostilidad religiosa y la violencia contra la población civil, el embajador señaló que este fenómeno se ha visto acompañado por una creciente presión sobre los valores compartidos que sustentan las sociedades pacíficas, anclados en la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En este marco, se subrayó asimismo la necesidad de un diálogo interreligioso que tenga una base en derechos y que vaya más allá de las salas de conferencias, para llegar a las comunidades, donde se construye la confianza y donde emergen primero las tensiones.
«El trabajo que realizamos aquí en Nueva York debe, en última instancia, servir a quienes construyen la paz sobre el terreno», afirmó el Embajador Koessler, al dar la bienvenida a la participación de líderes religiosos implicados activamente en la construcción de paz a nivel comunitario.
El Secretario General en funciones del KAICIID, el Embajador António de Almeida Ribeiro, añadió que, aunque las crisis y tensiones persisten, existe un reconocimiento global creciente del papel esencial del diálogo en la prevención, como apoyo para construir sociedades resilientes y pacíficas. Para hacer realidad esta visión, el KAICIID promueve el diálogo interreligioso e intercultural a través de sus programas regionales y de plataformas, redes y comunidades de práctica consolidadas en África, la región árabe, Asia, Europa y, cada vez más, en América Latina y el Caribe.
Tender puentes entre la política global y la práctica local
La mesa redonda se centró en cómo las iniciativas de diálogo pueden conectar los marcos normativos de la ONU con las comunidades practicantes, garantizando que los esfuerzos de prevención se fundamenten en realidades vividas. Una intervención principal de S.E. Miguel Ángel Moratinos, Alto Representante de la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas, subrayó la importancia de la cooperación multilateral con actores religiosos y de la sociedad civil para abordar la polarización y fomentar sociedades inclusivas.
El panel, en el que participaron líderes de plataformas interreligiosas apoyadas por el KAICIID, entre ellas el Consejo de Liderazgo Judío Musulmán (MJLC por sus siglas en inglés) en Europa y la Plataforma Interreligiosa para el Diálogo y la Cooperación en la Región Árabe (IPDC por sus siglas en inglés), puso de relieve que un diálogo eficaz en contextos frágiles depende de redes con arraigo local, de convocantes creíbles y de una implicación sostenida entre actores religiosos y responsables políticos.
A partir de la experiencia del KAICIID sobre el terreno, la Sra. Vera Ferreira, Jefa de Programas y Supervisión, abordó una exposición sobre los elementos esenciales que hacen que las plataformas interreligiosas sean eficaces y replicables. Entre ellos se incluyen la credibilidad y legitimidad de los participantes, procesos de diálogo adaptados a las dinámicas locales del conflicto, una participación equilibrada e inclusiva, y la creación de espacios físicos y psicológicos seguros que permitan una interacción honesta. Subrayó que las iniciativas a corto plazo rara vez son suficientes, y destacó la importancia del apoyo institucional a largo plazo y de la integración de las plataformas de diálogo en estructuras educativas, cívicas y de elaboración de políticas públicas.
El diálogo como práctica vivida: perspectivas desde el terreno
La experiencia comunitaria estuvo en el centro del debate. El Obispo Dr. Demetrios Charbak, miembro de la IPDC y Obispo de Banias, en Siria, habló sobre el papel del diálogo para restaurar la esperanza, la dignidad y la cohesión social tras años de conflicto. Recalcó que las religiones están llamadas a sanar, no a dividir, y compartió ejemplos concretos de iniciativas apoyadas por la IPDC en la Región Árabe, desde la formación de periodistas para contrarrestar el discurso de odio hasta el empoderamiento de mujeres y jóvenes y el fomento de la cooperación interreligiosa.
Al reflexionar sobre la experiencia de Siria, el Obispo Charbak describió cómo las iniciativas interreligiosas apoyadas por el KAICIID habían creado espacios poco frecuentes de encuentro y confianza, incluso en medio de una adversidad extrema. Subrayó que la paz no es solo la ausencia de violencia, sino la presencia de comprensión, empatía y responsabilidad compartida.
Desde una perspectiva europea, el imán Yahya Sergio Yahe Pallavicini, copresidente adjunto del Muslim Jewish Leadership Council (MJLC), destacó cómo la cooperación sostenida entre musulmanes y judíos ha contribuido a contrarrestar el antisemitismo y el odio antimusulmán, al tiempo que ofrece un nuevo modelo de diplomacia pública. Creado con el apoyo del KAICIID, el MJLC reúne a imanes y rabinos para dialogar con responsables políticos sobre educación, derechos humanos y cohesión social.
El imán Pallavicini señaló que no existe un modelo único aplicable a todos los contextos, pero que principios como el respeto mutuo, la ciudadanía compartida y la dignidad religiosa pueden adaptarse a realidades diversas. «La convivencia pacífica», apuntó, «es inseparable de la dignidad humana y del pluralismo religioso».
El Gran Rabino de Polonia y vicepresidente adjunto del Muslim Jewish Leadership Council (MJLC), el rabino Michael Schudrich, reiteró la importancia de mantenerse unidos a pesar de nuestras diferencias, como encarnación de la convivencia pacífica.
Del diálogo a la prevención
A lo largo del debate, los participantes destacaron que los valores por sí solos no bastan. Las iniciativas de diálogo que conducen a una convivencia duradera son aquellas que, por diseño, son inclusivas, van más allá de las capitales e invierten en el desarrollo de capacidades tanto de los actores religiosos como de los funcionarios públicos. Los ejemplos prácticos compartidos durante la mesa redonda ilustraron cómo las plataformas interreligiosas ayudan a reducir tensiones, coordinar respuestas ante incidentes de odio y proporcionar señales de alerta temprana que permiten a autoridades y comunidades desescalar riesgos antes de que se produzca la violencia.
Varios ponentes señalaron modelos concretos de cooperación que podrían replicarse, como mecanismos de conexión continuada entre Misiones Permanentes y líderes religiosos, formación en comunicación sensible al conflicto y campañas conjuntas de cohesión social en periodos de elevada tensión. Los participantes también subrayaron la necesidad de una financiación sostenida, incluido el apoyo al seguimiento, el aprendizaje y la documentación, para garantizar que los enfoques eficaces de diálogo puedan ampliarse e informar las políticas públicas.
S.E. el Dr. Chaloka Beyani añadió que «la convivencia pacífica no es una quimera. Es alcanzable y puede funcionar. Pero solo es posible si estamos comprometidos con ella».
Reforzar la implicación con el sistema de las Naciones Unidas
El evento paralelo formó parte de una misión más amplia del KAICIID en Nueva York destinada a reforzar alianzas con Misiones Permanentes y entidades de la ONU, al tiempo que se mostraba el valor añadido del Centro dentro del sistema multilateral. Más tarde ese mismo día, el KAICIID y la Oficina de las Naciones Unidas para la Prevención del Genocidio renovaron su Memorando de Entendimiento, reforzando la cooperación en alerta temprana, implicación comunitaria y prevención de la violencia basada en identidades.
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