El KAICIID reitera la importancia fundamental de proteger y garantizar el acceso a los lugares sagrados, así como a los lugares de culto, asegurando en todo momento la libertad de religión o de creencias para todas las personas.
Vivimos un momento crítico en el que estamos llamados a actuar con responsabilidad y a defender la dignidad de todas las comunidades religiosas.
Los lugares sagrados de Jerusalén tienen un significado único y duradero para muchos cristianos, musulmanes y judíos en todo el mundo. Revisten una profunda importancia religiosa para las diversas comunidades religiosas que convergen en ellos. Estos espacios sagrados deben seguir siendo lugares de oración, reflexión y paz. Su estatus y su accesibilidad deben ser respetados y protegidos en consecuencia.
La protección de los lugares sagrados y la libertad de acceso a los mismos están recogidas en el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que afirma el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, incluida la libertad de manifestar la propia religión o creencia mediante el culto, la observancia, la práctica y la enseñanza.
El KAICIID hace un llamamiento a todos para que defiendan estos principios con sabiduría, contención y respeto, y para que continúen promoviendo la comprensión mutua y la convivencia pacífica entre todas las comunidades religiosas.
