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La Oficina de las Naciones Unidas sobre la Prevención del Genocidio y la Responsabilidad de Proteger

La Oficina de las Naciones Unidas sobre la Prevención del Genocidio y la Responsabilidad de Proteger presta apoyo a dos Asesores Especiales que dependen directamente del Secretario General de las Naciones Unidas: el Asesor Especial sobre la Prevención del Genocidio, que actúa como catalizador para concienciar sobre las causas y las dinámicas del genocidio, alertar a los agentes pertinentes cuando existe riesgo de genocidio y promover y movilizar las acciones adecuadas; y el Asesor Especial sobre la Responsabilidad de Proteger, que dirige el desarrollo conceptual, político, institucional y operativo de la “responsabilidad de proteger”.

Los dos Asesores Especiales trabajan juntos para impulsar las iniciativas nacionales e internacionales orientadas a proteger a las poblaciones del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad (crímenes atroces), así como de la incitación a cometerlos. En cumplimiento del mandato de los Asesores Especiales, la Oficina recopila información, realiza evaluaciones de situaciones en todo el mundo y alerta al Secretario General de las Naciones Unidas y a los agentes pertinentes sobre el riesgo de crímenes atroces, y de la incitación a cometerlos. La Oficina también se ocupa de la formación y la asistencia técnica para promover un mayor entendimiento de las causas y las dinámicas de los crímenes atroces y de las medidas que podrían ayudar a prevenirlos; concienciar a los Estados y a otros agentes sobre su responsabilidad de proteger; e incrementar la capacidad de las Naciones Unidas, los Estados miembros, las organizaciones regionales y subregionales y la sociedad civil para evitar los crímenes atroces y desarrollar respuestas más eficaces cuando sucedan.

El KAICIID y la Oficina de las Naciones Unidas sobre la Prevención del Genocidio y la Responsabilidad de Proteger trabajan juntos desde abril de 2015 en el marco de un proceso en el que participan múltiples partes interesadas (líderes religiosos, responsables políticos, organizaciones religiosas y de la sociedad civil) y que consta de cinco reuniones consultivas regionales. Este proceso condujo a la elaboración del Plan de Acción para que Líderes y Actores Religiosos Prevengan y Contrarresten la Incitación a la Violencia que Podría Conducir a Crímenes Atroces, puesto en marcha en julio de 2017 por el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York. El Memorando de Entendimiento formaliza la cooperación de larga data entre ambas organizaciones en vista de la complementariedad de sus respectivos mandatos, dirigidos a la creación y el mantenimiento de la paz entre comunidades de todo el mundo, así como de su compromiso común de ejecutar el plan de acción.