Evento público organizado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Austria, el Centro Internacional de Diálogo (KAICIID) y la Radio Pública de Austria congrega a líderes por la paz de África, Asia y Europa

24 Abr 2018

Viena, 25 de febrero de 2018: El diálogo interreligioso es mucho más que conversación o debate. Es una herramienta importante para la diplomacia preventiva, la consolidación de la paz y la resolución de conflictos. Resulta valioso para los responsables políticos, los líderes religiosos y la sociedad civil. Si se enfoca correctamente, con estrategias especializadas de facilitación, puede resolver traumas emocionales y psicológicos. Por otro lado, puede ser complejo, arriesgado o incluso peligroso y requiere habilidad y experiencia para llevarlo a la práctica del modo adecuado.


 

Estas son solo algunas de las conclusiones del evento público celebrado ayer en la RadioKulturhaus, el histórico edificio vienés en el que la Radio Nacional de Austria (Oe1), aliada de la iniciativa, acogió el debate. El Centro Internacional de Diálogo (KAICIID) organizó este evento en colaboración con el Ministerio Federal para Europa, Integración y Asuntos Exteriores de Austria/Austria Kultur, la Santa Sede, el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino de Arabia Saudí y el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España, como representantes del Consejo de las Partes del Centro.

Diplomáticos, medios de comunicación, líderes de comunidades religiosas, representantes de la sociedad civil y ciudadanos interesados de Viena, Austria —donde tiene su sede el KAICIID—, se reunieron para conocer el trabajo que el Centro viene realizando en todo el mundo desde su fundación hace cinco años.

El Secretario General del KAICIID, Faisal Bin Muaammar, explicó en su intervención inaugural: “Estamos uniendo a la gente en contra de la violencia en nombre de la religión. En el mundo hay más de 5000 millones de creyentes, lo que otorga una enorme influencia a sus líderes religiosos. Tanto si queremos acabar con las guerras, como promover los derechos humanos, reducir la pobreza o evitar la discriminación, necesitamos que los líderes religiosos formen parte de la solución. Por eso intentamos que los líderes religiosos dialoguen entre sí y con los responsables políticos en todo el planeta. La paz entre culturas y naciones no será posible si no hay paz y diálogo entre los fieles de las distintas religiones”.

El Secretario General también expresó el agradecimiento del Centro a la población vienesa y austriaca, así como su esperanza de que el trabajo del KAICIID pueda contribuir a la bien merecida reputación de Viena como ciudad de diálogo.

El público pudo conocer de mano de los representantes de Austria, la Santa Sede, Arabia Saudí y España las iniciativas que llevaron a la creación del KAICIID, una organización intergubernamental con un mandato único.

Teresa Indjein, Directora General de la Sección Cultural del Ministerio Federal para Europa, Integración y Asuntos Exteriores de Austria, habló con orgullo de la sede del Centro en el país: “Austria y, en especial, la ciudad de Viena, tiene una larga tradición como sede de organismos internacionales. Es un lugar para el diálogo, que debe ser siempre parte intrínseca de la diplomacia. El diálogo es una forma muy compasiva de comunicación y cuando funciona, aporta cambio, entendimiento e incluso puede cicatrizar heridas. En eso consiste, en esencia, el mandato del KAICIID. El KAICIID llena un vacío en materia de consolidación de la paz a nivel internacional y por ese motivo los austriacos estamos orgullosos de acoger la sede del Centro”.

El Dr. Khalid Al Jindan, Embajador del Reino de Arabia Saudí en Austria, relató a la audiencia el histórico encuentro de 2007 entre el Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas, el difunto Rey Abdullah, y el Papa Benedicto XVI, y su visión compartida de un futuro mejor para todas las personas. Esta reunión llevó a la fundación del KAICIID con el apoyo de Austria, España y la comunidad internacional.

El punto de vista del Vaticano lo expuso el Obispo Miguel Ayuso, secretario del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso y miembro de la Junta Directiva del KAICIID: “El Papa Benedicto, como cabeza visible de la Iglesia Católica, decidió en conciencia que había que hacer algo (en respuesta a la invitación de cooperación del difunto Rey) y por eso apoyó la iniciativa y le confió al Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso la tarea de iniciar las conversaciones para la creación del Centro. La Santa Sede ha visto en el KAICIID otra iniciativa con la visión que la Iglesia quiere para toda la humanidad: un diálogo constructivo para cualquier persona, en cualquier momento y lugar. Un diálogo abierto a todos. Un diálogo que es inclusivo y se basa en el respeto y la amistad”.

En representación de España, Belén Alfaro Hernández, Embajadora para el Diálogo Interreligioso del Ministerio de Asuntos Exteriores, describió los beneficios que las naciones pueden obtener del trabajo del KAICIID: “El diálogo interreligioso es una herramienta para la diplomacia preventiva y para la prevención del extremismo. Los gobiernos no pueden actuar solos. Es un esfuerzo común. Los líderes religiosos, las organizaciones intergubernamentales y los representantes de la sociedad civil deben trabajar juntos para lograr este objetivo compartido”.

Al repaso histórico sobre el diálogo interreligioso, le siguió una demostración práctica de lo que éste puede lograr: varios especialistas de los países y regiones en los que se centra el KAICIID —Nigeria, la República Centroafricana, la región árabe y Myanmar— describieron cómo consiguen cambios positivos en sus comunidades gracias al diálogo.

El Sheij Abdullahi Maraya de Nigeria presentó los cambios que ha generado el diálogo en su estado, Kaduna: “Entre 1988 y 2015, en el estado nigeriano de Kaduna se perdieron miles de vidas, pero ahora, gracias a la intervención del KAICIID y de otros aliados, podemos decir que solo ha habido 20 muertes desde 2017. Hoy hay contactos habituales entre personas de distintas identidades religiosas, como imanes o sacerdotes cristianos: un éxito atribuible al diálogo”.

Amal Al Moallimi, del Centro Nacional de Diálogo (KACND) de Riad, Arabia Saudí, habló sobre la experiencia del KACND con el uso del diálogo como herramienta de desarrollo de capacidades. El KACND ayuda a las mujeres a implicarse más en la sociedad de Arabia Saudí ya que, según Al Moallimi, “las mujeres son el 50 % de la población y están educando a la otra mitad”.

Estos ejemplos prácticos dieron paso a una mesa redonda en la que varios miembros de la junta multirreligiosa del KAICIID expusieron cómo se entiende el diálogo en sus respectivas tradiciones religiosas. La Dra. Kezevino Aram, de la India, explicó que para ella el diálogo es un medio de conexión con la gracia divina. “El diálogo es más que una mera conversación, o incluso más que cooperar para lograr un propósito común. Es un llamamiento a vivir la expresión más auténtica de nuestra tradición”.

El Metropolitano Emmanuel de Francia afirmó que “el diálogo es una llamada, y también comunicación. Cuando usamos la palabra diálogo, también nos referimos a la comunicación entre la humanidad y la Divinidad”.

El Gran Rabino David Rosen describió el diálogo como “la oportunidad de encontrarnos de verdad con el Otro, de comprometernos con el Otro en el nivel más profundo de su identidad y a través de un encuentro que trasciende lo humano. Para una persona religiosa, el diálogo es una experiencia religiosa. Hay algo puro y espiritual en el propio encuentro. Sí, el diálogo es una herramienta para la consolidación de la paz, pero también es mucho más”.

El Dr. Mohammed Sammak aseveró que el diálogo no elimina la diversidad, sino que la celebra. “El diálogo es el arte de buscar la verdad en el punto de vista del Otro”.