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Palabras de clausura pronunciadas por el Secretario General del KAICIID, el Excmo. Sr. Faisal bin Muaammar

17 Oct 2020

Para empezar, me gustaría expresar mi gratitud por el inmenso esfuerzo de los últimos cinco días:

En primer lugar, quisiera manifestar mi sincero agradecimiento al Reino de Arabia Saudí y al Custodio de las Dos Mezquitas Sagradas, el Rey Salman bin Abdulaziz Al Saud, por su gestión en el Proceso del G20. También les estoy inmensamente agradecido por su firme apoyo al diálogo interreligioso y por permitir quel KAICIID realice la labor que nosotros hacemos: tender puentes entre los seguidores de diferentes religiones y culturas.

El G20 de este año ha sido instado a ofrecer soluciones a algunos de los problemas más graves a los que se enfrentan nuestras sociedades. Agradezco a la Secretaría del G20 aquí en Riad, por su apoyo y esfuerzos para hacer esto posible.

A nuestros aliados, el Sr. Moratinos y su equipo de la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas, y al Profesor Cole Durham, y su equipo de la Asociación del Foro Interreligioso del G20.

Y, por supuesto, es un placer concluir este evento aquí desde Riad, el anfitrión de la Cumbre del G20 de 2020, con mi co-panelista, el Dr. Abdullah AlHomaid, y el Comité Nacional para el Diálogo Interreligioso e Intercultural. Su apoyo en la organización de este evento, a la hora de llevar las voces del Foro Interreligioso del G20 al corazón de la Cumbre del G20 y del Reino de Arabia Saudí, ha sido inestimable.

Como he dicho antes, el viaje, el camino a Riad, no comenzó con este evento. En los últimos seis meses, cientos de participantes se han unido a nosotros en seis consultas regionales. Las recomendaciones de esas reuniones han sido deliberadas y recogidas por los miembros de los grupos de trabajo interreligiosos del G20, que trabajan con base en los temas de la Cumbre del G20 de noviembre. Todos estos expertos, responsables políticos y líderes religiosos han aportado su tiempo, experiencia y compromiso a este proceso: libremente, y en medio de una pandemia. Les agradezco a todos ellos su contribución. Su trabajo ha dado como resultado una impresionante colección de recomendaciones concretas y aplicables para los responsables políticos sobre los problemas globales de nuestro tiempo: COVID, Desigualdad, Inclusión, Cambio Climático y la Salvaguarda de Sitios Religiosos.

Gracias también a los más de 2.000 participantes que se han unido a nosotros, procedentes de más de 90 países, en los últimos cinco días. Su participación activa ha enriquecido nuestro trabajo, y es un testimonio de la enorme importancia y representación de las comunidades religiosas en el panorama mundial.

Cuando comenzamos este proceso, sabíamos que lo que estábamos haciendo era difícil, y que era importante. Pero no nos dimos cuenta de lo difícil, y de lo importante, hasta que el mundo se sumergió en la que posiblemente sea la mayor crisis mundial que ha conocido desde 1945.

El COVID-19 nos ha mostrado que el mundo está más interconectado de lo que pensamos. Que nuestras sociedades son más frágiles de lo que pensamos. Que nuestras economías y nuestro progreso son menos seguros de lo que pensamos.

Y los últimos cinco días, así como los meses transcurridos hasta este Foro Interreligioso del G20, nos han demostrado que la cooperación y la solidaridad mundiales son más importantes que nunca. Mientras nos preguntamos "cómo construimos un mundo más inclusivo y más equitativo", la religión y los actores religiosos siguen siendo el centro de la respuesta.

En los últimos cinco días hemos visto pruebas, en todos los rincones del mundo, de que los dirigentes religiosos son fundamentales para construir un mundo mejor.

Las comunidades religiosas están fomentando economías fuertes, inclusivas, ecológicas y sostenibles, basadas en el intercambio y la colaboración. Pueden ser fundamentales para educar en la igualdad, la inclusión y el respeto. Pueden abogar por el examen de las repercusiones de las medidas adoptadas en otros.

Ya están contribuyendo a poner fin a la pobreza, sin dejar a nadie atrás. Están abogando por el acceso a los servicios básicos para todos. En alianza con los dirigentes políticos y la sociedad civil, pueden ser, y a menudo son, poderosos defensores de la ciudadanía común, el buen gobierno, la tolerancia y la reconciliación. Son aliados inestimables en el esfuerzo por construir sociedades seguras, inclusivas y pacíficas.

Una de las ponentes, la Excma. Sra. Aminata Touré, ex Primera Ministra del Senegal, habló de los agentes religiosos que acuden al rescate del multilateralismo. El Cardenal Ayuso habló de un "contagio de esperanza" de los actores religiosos. Me hago eco de sus llamamientos a un mayor reconocimiento por parte de los responsables políticos del potencial de los agentes religiosos para trazar un mejor camino.

El Foro Interreligioso del G20 ha demostrado la gran amplitud y alcance de la labor realizada por los agentes religiosos. Quisiera reiterar mi llamamiento al actual anfitrión de la Cumbre del G20, el Reino de Arabia Saudí, y al próximo anfitrión, la República Italiana, para que reconozcan esta contribución mediante el reconocimiento de la colaboración interreligiosa como grupo de compromiso formal con el Proceso del G20. 

También quisiera hacer un llamamiento para que se establezcan mecanismos de compromiso formales y/o informales para garantizar una cooperación sostenible entre los líderes políticos y los agentes religiosos de cada país. Este tipo de compromiso formal también es fundamental para prevenir la manipulación de las identidades religiosas para la promoción de las agendas políticas. El KAICIID ha apoyado el desarrollo de plataformas interreligiosas en cada uno de los países en que se centra, que proporcionan un espacio formal para que los agentes religiosos colaboren, en un entorno interreligioso, con los dirigentes estatales y políticos. Este modelo debería formalizarse, fortalecerse y adoptarse en cada país.

Para concluir, quisiera volver a subrayar la importancia vital de establecer conexiones más estrechas entre los dirigentes religiosos y los encargados de la formulación de políticas. Como lo expresó mi amigo el Sr. Moratinos, es necesario que haya una convergencia entre los agentes religiosos y los agentes estatales. La inversión y el diálogo son necesarios para construir estos puentes. El KAICIID está al lado de la comunidad interreligiosa y de las Naciones Unidas, y se compromete a trabajar con ambas partes mediante la formación, la creación de capacidad, la consulta y la promoción.

Gracias.