"Nos necesitamos el uno al otro para sobrevivir": Cómo responden las plataformas y los becados del KAICIID al COVID-19

02 Jul 2020

Cuando comenzó la pandemia de COVID-19, lo primero que se le vino a la cabeza a Zaw Zaw Aung fue cómo la enfermedad podía poner más presión en las ya tensas relaciones en Myanmar, donde hay enfrentamientos continuos entre budistas y musulmanes.

Aung es el Director del Programa de Paungsie Metta Initiatives (PMI), una red multirreligiosa de budistas, cristianos, hindúes y musulmanes que promueve el diálogo pacífico en todo Myanmar.

En lugar de poner en peligro los esfuerzos de PMI, la crisis ha servido como oportunidad para fortalecer la construcción de puentes entre las múltiples comunidades religiosas de Myanmar, comenta Aung.

El apoyo del KAICIID a estas iniciativas ha sido crítico, añade.

En respuesta a la abrumadora necesidad provocada por la pandemia, el KAICIID desarrolló un plan para abordar la crisis que consistía en aumentar y reorientar los recursos para apoyar a los líderes interreligiosos como Aung en todo el mundo.

A raíz de sus profundas conexiones en las comunidades locales, el KAICIID cree que los líderes religiosos pueden desempeñar un papel crucial en la difusión de información, la prestación de apoyo y la ayuda para promover políticas de concienciación y comunicación de medidas sanitarias preventivas.

 

 

Con el apoyo del KAICIID, la PMI dio formación a un grupo local de voluntarios para que trabajen en la respuesta a emergencias y presten ayuda en los centros de cuarentena. También trabajaron con antiguos alumnos de su programa de diálogo interreligioso, para producir vídeos de sensibilización, ayudar a conseguir materiales de protección para las comunidades minoritarias y trabajar con el gobierno para atender las necesidades más urgentes que surgieran sobre el terreno.

El efecto ha sido palpable, explica Aung. Ver a los líderes de diferentes comunidades trabajando juntos ha aumentado la confianza en el potencial y la promesa del diálogo interreligioso.

"Debido a la respuesta de la PMI al COVID-19, hemos obtenido más confianza de los diferentes líderes religiosos", dijo. "Les abre los ojos ver que realmente nos preocupamos por los diferentes grupos en lugar de proteger a uno u otro grupo en concreto".

En el norte del estado de Rakhine, donde la hostilidad interreligiosa ha sido especialmente dura, señala, "es algo importante, porque ahora que han visto el impacto positivo que hemos tenido durante la pandemia, están más dispuestos a colaborar en nuestro trabajo interreligioso en el futuro".

Éste es sólo un ejemplo de las posibilidades en que la respuesta del KAICIID a la pandemia ha satisfecho las necesidades inmediatas y ha ayudado a sostener y fortalecer el diálogo interreligioso en las comunidades de todo el mundo.

 

Educando y contrarrestando el discurso de odio


En la Región Árabe, poco después de que se declarara la crisis sanitaria del COVID-19 como pandemia, la Plataforma Interreligiosa para el Diálogo y la Cooperación en la Región Árabe, apoyada por el KAICIID, emitió una declaración en la que se pedía la cooperación multirreligiosa para superar la crisis.

Más recientemente, varios miembros de la plataforma, entre ellos los becados del KAICIID, el Dr. Mohammed Abd El-Fadeel, de la Universidad Al-Azhar de Egipto, y Ramy Atta Seddik, periodista egipcio, junto a dirigentes públicos como el Obispo Elias Toumeh de la Iglesia Ortodoxa de Antioquía (Siria) y Kheder Dumaley de la Universidad de Duhok (Irak), publicaron una serie de 12 artículos editoriales en los que se destacaban los temas de la solidaridad y el papel crucial que desempeñan los dirigentes e instituciones religiosos en una crisis de esa índole.

El Secretario General del KAICIID, Faisal bin Muaammar, compartió la forma en que aliados como éstos trabajan "para contrarrestar el discurso de odio que surge de la pandemia, educando a los líderes religiosos y a las comunidades sobre los peligros de la enfermedad, disminuyendo el conflicto y fomentando la cooperación en la acción conjunta contra la enfermedad".

Al exponer sus observaciones ante los líderes religiosos y practicantes en una Reunión de Consulta Virtual de las Naciones Unidas (ONU) -organizada conjuntamente por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OACDH), la Oficina de las Naciones Unidas para la Prevención del Genocidio y la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas (UNAOC)-, indicó que el KAICIID está trabajando junto con su "red mundial de aliados y programas en algunas de las regiones más divididas del mundo que actualmente trabajan para lograr un consenso interreligioso e intercultural ante el COVID-19".

Mediante pequeñas subvenciones, webinarios temáticos a través del Centro de conocimientos sobre el diálogo, campañas en los medios de comunicación social y la colaboración con otras organizaciones, los esfuerzos apoyados por el KAICIID se han enfocado en aumentar la conciencia de múltiples maneras: mediante la comunicación sobre la salud, la lucha contra la discriminación y los estigmas vinculados al brote, la promoción de la solidaridad, el fomento de la capacidad de los actores religiosos, la promoción del voluntariado y la ciudadanía activa, y el apoyo a la participación de los actores religiosos en la formulación y aplicación de políticas.

 

Hacer frente a la pandemia en África


 

En la República Centroafricana, la PCRC (Plateforme des Confessions Religieuses de Centrafrique) contó con el apoyo financiero e institucional del KAICIID para trabajar con la Red de Periodistas Sensibles al Conflicto y a la Prevención del Odio para formar a los profesionales de los medios a la hora de comunicar hacia un público general multirreligioso.

A través de su red nacional interconfesional de larga trayectoria, el PCRC también publicó una declaración conjunta de sensibilización dirigida a católicos, protestantes y musulmanes, y organizó talleres para líderes cristianos y musulmanes sobre cómo responder a los riesgos que plantea el virus. Los líderes también pidieron un día de ayuno y oración, animando a los creyentes a hacerlo en su casa.

Más al oeste, el anciano Uzoaku Williams, Secretario de Copublicidad del Foro de Diálogo Interreligioso para la Paz (IDFP) de Nigeria, dijo que el apoyo del KAICIID ha sido "masivo" en su país, donde las comunidades estaban "sentadas sobre una bomba de relojería de la religión". Una crisis como la pandemia amenazaba con encenderlos.

Pero, haciéndose eco de Aung, Williams dijo que la situación de emergencia - y el apoyo del KAICIID a través de ella - ayudó a encender la creatividad en su lugar.

 

 

Mediante el uso del vídeo, el audio, los medios sociales y los altavoces en las comunidades rurales que carecen de tecnología fiable, el IDFP de Nigeria organizó una serie de campañas educativas para concienciar sobre la enfermedad.

Una campaña en los medios de comunicación presentó un jingle en hausa -uno de los idiomas más destacados de Nigeria- que se difundió ampliamente a través de WhatsApp y de la radio.

Otra campaña incluía versos de textos sagrados como la Biblia y el Corán.

Los líderes musulmanes y cristianos, "fueron a sus escrituras y escogieron versos que pudieran corroborar realmente lo que estaba sucediendo", dijo Williams. "Demostraron que no era pecado ni nada anormal que la gente no fuera a la iglesia o a la mezquita debido a la pandemia".

Los líderes cristianos usaron un versículo que animaba a los israelitas a no "salir por la puerta de su casa" hasta que pasara una de las plagas del Éxodo (Éxodo 12:22). Los musulmanes capitalizaron la exhortación de que "Alá ama a los limpios" (Surah al-Baqarah, 2:222) en el Corán.

A través de esto, los líderes religiosos mostraron cómo el COVID-19 es una "plaga" o "peste" que "en realidad, matará a la gente si no la tomamos en serio", dijo Williams.

Como parte de los esfuerzos de promoción de la IDFP, estos mensajes también contrarrestaron la desinformación, las teorías de conspiración y la resistencia a las medidas de distanciamiento social producidas dentro de las comunidades religiosas.

Esto, dijeron Williams y Aung, fue uno de los aspectos más difíciles de su trabajo.

 

Dando apoyo a las respuestas de los becados


El becado del KAICIID Nur Hidayah, fundador de Yayasan Pemberdayaan Masyarakat Indonesia Cerdas (YPMIC), observó cómo, al principio, varias comunidades religiosas de Indonesia, "insistieron en seguir celebrando en sus respectivos lugares de oración", dijo, y decidió abordar esta cuestión de frente.

"Una de las visiones del YPMIC es proporcionar una situación segura, cómoda y pacífica en Indonesia", comenta Hidayah. "Por lo tanto, llevamos a cabo sesiones de diálogo interreligioso que terminaron sirviendo como guía para el culto en casa durante la pandemia de COVID-19".

Mediante el diálogo y con la ayuda de múltiples plataformas de medios de comunicación, los líderes religiosos de diversos orígenes pudieron producir y compartir recursos sobre la forma de rendir culto en el hogar con el fin de "romper la cadena de distribución en la sociedad", dijo.

Las comunidades religiosas de todo tipo respondieron positivamente a los mensajes.

"El apoyo del KAICIID a nuestras actividades en el YPMIC durante la pandemia fue extraordinario", dijo Hidayah, "nos facilitó y nos ayudó a lograr nuestro objetivo".

Hasta la fecha, 26 diferentes becados del KAICIID, como Hidayah,han recibido subvenciones para apoyar su trabajo en la estela de la pandemia. El KAICIID también está en proceso de conceder subvenciones a organizaciones y personas que respondan a la crisis mediante el diálogo interreligioso en la Región Árabe, Myanmar y Nigeria.     

Esas subvenciones, si bien no se utilizan para máscaras, medicamentos o equipo, se están desplegando para lograr un impacto tangible entre las diferentes comunidades religiosas en las esferas de interés del KAICIID.

También parecen estar preparando el terreno para un diálogo más fructífero en el futuro.

Reiterando lo que Aung compartió sobre su contexto en Myanmar, Williams del IDFP señala que "la gente está viendo realmente cómo lo que afecta a la otra persona también afecta a uno mismo".

"La gente está viendo cómo los musulmanes y los cristianos, todos, sufrimos juntos", dijo, "y eso está despertando una conciencia que dice, 'nos necesitamos unos a otros para sobrevivir'".

Esto no es sólo el caso cuando se trata del COVID-19. Williams afirma que el desafío compartido ha reavivado la conciencia de que "nos necesitamos mutuamente para tener un impacto de muchas maneras".

"En este momento, nadie habla de diferencias", dijo.

En cambio, la gente se está dando cuenta de que "lo importante es trabajar juntos como un equipo; para salvar nuestras vidas, para salvar la creación, para salvar el mundo".