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"La religión puede ser una herramienta útil para rebajar tensiones y mejorar el entendimiento"

13 Oct 2021

Un enfoque renovado en el diálogo interreligioso es fundamental para hacer frente a la propagación del discurso del odio, según se concluyó ayer en un panel de especialistas coauspiciado por el KAICIID.

El panel, en el que participaron expertos en el campo de la consolidación de la paz interreligiosa, formó parte del Foro de Derechos Fundamentales, un encuentro anual organizado por la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE (FRA, por sus siglas en inglés), con sede en Viena.

En la sesión de una hora de duración, titulada "Desarrollar las capacidades para contrarrestar el discurso del odio", se escuchó primero al imán Yahya Pallavicini, Presidente de la Comunidad Religiosa Islámica de Italia (COREIS), quien explicó que el discurso del odio se centra en imponer una única identidad a expensas de la diversidad.

    "[El discurso del odio se basa en la creencia de que] hay una imagen exclusiva que puede anular otras imágenes, incluso dentro de la misma familia, o comunidad, o cultura, o identidad religiosa", dijo Pallavicini.

Este odioso sentimiento de superioridad es especialmente peligroso cuando se utiliza para aprovechar crisis culturales o políticas, señaló Pallavicini, y añadió que suele prosperar cuando existe una ignorancia religiosa preexistente.

    "Uno de los principales objetivos del discurso del odio es destruir la unidad, la diversidad y la armonía de la sociedad separando a un grupo específico y dirigiéndose a él", indicó Pallavicini.

Para contrarrestar esto, las comunidades de todos los orígenes deben empujar en la dirección opuesta, mostrando un mayor nivel de cooperación en los casos en los que se da el discurso del odio. Si se demuestra la fraternidad entre religiones, el objetivo subyacente del ataque de aislar y estigmatizar a un grupo concreto fracasará, afirmó Pallavicini.

 

 KAICIID)

Identificar el discurso del odio

Para combatir el discurso del odio, primero hay que identificarlo. Esto puede ser un proceso difícil, dijo Emina Frljak, Coordinadora de Programas de Juventud por la Paz en Bosnia y Herzegovina, ya que la intolerancia puede tener muchas formas.

    "Por ejemplo, yo vengo de los Balcanes Occidentales", comentó Frljak, "y allí hay ciertos eslóganes que sólo son relevantes en nuestro contexto, y cuando la gente los usa, sabemos que quieren difundir el discurso del odio".

Para demostrar los retos que plantea la identificación, Frljak compartió tres imágenes con el público del panel, pidiéndoles que decidieran cuál implicaba discurso del odio. Aunque las tres eran problemáticas, sólo una -una ilustración flagrantemente antisemita- podía calificarse definitivamente como discurso del odio, dijo Frljak.

Las otras dos -una imagen de un manifestante con una pancarta incendiaria dirigida a los refugiados, y un mensaje en las redes sociales sobre las ramificaciones económicas de la migración- son más difíciles de definir, ya que pueden entrar en el ámbito de la libertad de expresión. En caso de duda, es conveniente notificarlo inmediatamente a las autoridades competentes, dijo Frljak.

"Se puede utilizar la técnica de la 'contranarrativa', que es muy rápida. Tiene lugar justo después de que se produzca el discurso del odio, y consiste en denunciar el incidente a través de los canales adecuados de manera oportuna".

Además de la técnica de contranarrativa, existe el enfoque de "narrativa alternativa", explicó Frljak. Se trata de una estrategia más gradual y menos reactiva, que pretende abordar las causas profundas de la discriminación.

    "Las narrativas alternativas son campañas mucho más largas, en las que se intenta mostrar a la gente lo que se defiende, no lo que se combate", dijo Frljak.

Centrándose en los principios básicos de los derechos humanos, el diálogo interreligioso y la cooperación entre comunidades, estos procesos más largos pueden abordar la mentalidad intolerante que subyace a la incitación al odio, tratando de sustituir los prejuicios por la empatía con el tiempo. 

La religión como fuerza del bien

Lamentablemente, la religión es a menudo un arma utilizada por los implicados en el discurso del odio, para crear divisiones entre personas de diferentes tradiciones religiosas. Pero la religión también puede ser una fuerza del bien en términos de unir a las comunidades y combatir la intolerancia, señaló el tercer orador del panel, el reverendo Mike Waltner, director del programa de la región de Asia en el KAICIID.

    "La religión puede ser instrumentalizada y manipulada para aumentar las tensiones y los conflictos, pero también puede ser una fuerza para reducir las tensiones y mejorar el entendimiento. El encuentro y el diálogo interreligiosos son una forma de ayudar a los líderes religiosos y al público en general a abordar la complejidad de las diferencias culturales".

Para que el diálogo interreligioso tenga el máximo efecto, debe mantenerse durante un largo periodo de tiempo, explicó el reverendo Waltner. Del mismo modo, cuando surgen problemas de incitación al odio y la intolerancia, es vital que los líderes religiosos participen desde el principio y den forma significativa en la respuesta. Una parte clave de este proceso es la creación de espacios seguros.

   "Para que el diálogo se produzca, tenemos que crear las condiciones para que tenga lugar. Tenemos que crear espacios seguros dentro de la sociedad para que se pueda construir la confianza", dijo el reverendo Waltner. "Estos espacios son los contenedores que ofrecen la oportunidad de que las personas se encuentren, compartan sus diferencias y construyan la confianza".

Un componente crucial de este proceso de construcción de la confianza es el trabajo de los facilitadores, profesionales de la interreligiosidad y la consolidación de la paz que pueden ayudar a unir a la gente navegando por las complejidades de la comunicación entre comunidades. Para ello se requiere un alto nivel de formación, que el KAICIID ofrece como parte de su Programa de Becas.

El panel formaba parte del apoyo conjunto del KAICIID y ECRL/RfP-Europa a la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (OIDDH) de la OSCE, que, desde principios de 2021, ha estado trabajando para identificar y fomentar iniciativas exitosas de diferentes sectores para contrarrestar el discurso del odio.