Loading...

La importancia de la teología en las relaciones interreligiosas

17 Dic 2015

Cuando abandoné la política en el 2003, comencé a leer todos los textos sagrados, es decir: Avesta, Upanishads, Gita, el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y finalmente el Corán. También leí algunas interpretaciones. Como consecuencia, una pregunta importante me vino a la mente. ¿Cuál es el mejor versículo de todos los libros sagrados? Mi pregunta tenía varias dimensiones.

Primero, el versículo propuesto debe definirme a mí.

En segundo lugar, debe definir mis relaciones con los demás.

En tercer lugar, debe definir mi relación con el texto.

En cuarto lugar, debe definir mi relación con Dios.

Por último, debe definir mi relación con la existencia.

Resumiendo, por supuesto que encontrar ese extraordinario versículo suponía un enorme privilegio para mí. Porque traté de leer cada texto con un sentido y creencia de la esencia del texto. Esa fue una gran lección que me enseñó el clérigo de nuestro pueblo, ¡hace cincuenta años! Me dijo que debía leer el Antiguo Testamento como un judío y el Nuevo Testamento como un cristiano, y me recitó un poema de Rumi.

Con toda certeza recordarán la delicada cita de T.S. Elliot que dice: “El poema es convertir la sangre en tinta”.

La fuente principal de esta cita es Rumi, permitan que se la lea en mi idioma, persa:

“Khoon hami jooshad manash az shear rangi mizanam.

Jameh Khoon aloode giir o kherghe khoon palaye-ey

Gar shaval Mousa biamoozam Yahoodi ra tamam.

Var shavam Eisa, begiram mellat tarsaye-ey.”

La traducción es imposible, por supuesto, pero dice algo así: “Cuando la sangre se mueve por mis venas o florece desde mi corazón, pinto la sangre de poema.

Si fuera Moisés, sería un judío perfecto. Si fuera Jesús, sería un cristiano perfecto”. Creo que esta es la esencia de la nueva teología que tanto nos hace falta en estos momentos cruciales.

Regresando a la historia de encontrar el versículo más adecuado para ser la base de una nueva teología, encontré mi versículo en el Nuevo Testamento, en Marcos, capítulo 2, versículo 28: Jesús hablaba a los fariseos:

“Jesús les dijo, el sabbat se creó para el hombre, no el hombre para el sabbat”.

Considero que estas gloriosas palabras de Jesucristo tienen la capacidad de ser la piedra angular de una nueva teología.

Creo que los fariseos en este texto simbolizan a todos los clérigos, rabinos, ayatolas, imanes, cardenales, obispos, monjes, gurús, etc. Se debe tener en cuenta la raíz de ese término: “Fariseo” se deriva del griego antiguo Pharisaios (Φαρισαῖος), del arameo Pərīšā (פְּרִישָׁא), que significa “apartado, separado”.

Y el sabbat simboliza a todas las religiones de la historia de la humanidad.

El mensaje es profundo y obvio: ¡Los clérigos y las religiones son para los hombres, no al revés!

Permítanme tomar prestado un interesante término alemán para explicar mi punto de vista sobre la teología.

La palabra alemana Gestalt es intraducible, especialmente cuando la encontramos en textos filosóficos.

Gestalt no es forma ni es estructura, sino que es a la vez forma, estructura y estructura profunda.

Les daré un  ejemplo: Un reloj Omega tiene 115 piezas. El relojero debe usar todas las piezas, poner cada una en su lugar particular, relacionar cada una con las otras piezas. La estructura profunda es el momento en que el reloj comienza a hacer tic, tac.

Sin el tic, tac, o sin que las piezas trabajen todas juntas, tenemos la forma de un reloj, incluso tenemos la estructura de un reloj, ¡pero no tenemos un reloj! No podemos administrar nuestro tiempo o, en otras palabras, nuestra vida.

Esa es la verdadera identidad del reloj: ¡El sonido de su alma! Esa es la administración de los segundos, la ciencia vital de los relojes, por así decirlo.

Con esto quiero decir que la teología debe servir para el beneficio de las personas. En segundo lugar, debe ser comprensible.

Al inicio del libro Yo recuerdo, de Karl Rahner, se publica una caricatura: Un teólogo está dando un discurso y entre la audiencia se sienta Jesucristo, que mira al teólogo y dice: “¡No lo entiendo!”

¿Por qué no entiende Jesucristo? En la historia de la filosofía islámica tenemos a Mirdamad, el señor y maestro de Sadroddin Shirazi, el gran teólogo, filósofo y místico iraní. Los textos de Mirdamad también son muy complicados, prácticamente incomprensibles.

Cuando murió, la primera noche alguien le preguntó a Mirdamad: ¿Quién es tu Dios? Él contestó:

Ostoghosson fogh al ostoghssat!

Ostoghoss es originalmente la palabra griega Stikion o stikos, que significa la identidad de todas las cosas en la última estación de nuestro conocimiento e investigación ( στοῖχος ).

El ángel no comprendió la palabra, así que fue a preguntarle a Dios Todopoderoso. Pero el Todopoderoso le dijo: No te preocupes, ¡cuando Mirdamad estaba vivo yo tampoco entendía su lenguaje!

El Santo Corán nos dice en la azora 54, aleya 17: (Laghad Yassarna al-Quran lzzekr, fhal min moddaker!) Esta aleya se repite cuatro veces en la azora 54.

Hemos hecho que el Corán sea fácil de entender y de recordar. Pero ¿hay alguien que se deje amonestar?”

Se dice que la teología de Karl Rahner comienza donde termina la teología tradicional.

En la nueva teología debemos concentrarnos en dos pilares. El primero es que el centro de la teología es el beneficio del hombre; el segundo, que la teología debe ser comprensible, la gente debe poder leerla. Estos dos elementos se iluminan mutuamente y ofrecen un contexto de relevancia el uno para el otro.

Pienso como Buda dijo en el “Libro de los dos”; necesitamos la liberación de la mente y liberación por medio de la sabiduría. Cuando hablo de mente en relación con este tema, se trata de la vieja teología. En esa teología, basada en el clásico de Martin Buber Yo y Tú, hablamos de Dios; nuestra relación con él es la relación entre él y yo. De esa manera, existe una enorme brecha entre nosotros.

Cuando hablo de liberación por medio de la sabiduría, me refiero a una nueva teología que define la relación entre Dios y yo como: Tú y yo.

¿Qué tiene la sabiduría para servir de mapa a esta nueva teología?

Me refiero a la sabiduría que el profeta Salomón le pidió al Dios Todopoderoso, Jehová:

עַ תָּ ה   חָ כְ מָ ה   וּמַ דָּ ע   תֶּ ן  ־ - ל

Otórgame conocimiento y sabiduría. (Crónicas 2, capítulo 1, versículo 10): La sabiduría es conocimiento más luz; definitivamente la luz es amor para el ser humano.

El valor del ser humano en cada escritura o texto sagrado o jurisprudencia es el criterio que nos permite saber qué teología es importante para las relaciones interreligiosas.