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Junta Directiva del KAICIID llama a la solidaridad entre los ciudadanos de la República Centroafricana y Nigeria para resistir el odio impulsado por actos malintencionados

04 Mayo 2018

La Junta Directiva Interreligiosa del KAICIID, compuesta por líderes religiosos de cinco grandes religiones del mundo (Budismo, Cristianismo, Hinduismo, Islam y Judaísmo) emitió el siguiente pronunciamiento tras una serie de ataques violentos el 1 de mayo de 2018 en Bangui, República Centroafricana, y en Mubi, Nigeria. En estos ataques, feligreses, incluido el padre Albert Toungoumalé-Baba, párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima en Bangui, así como fieles en una mezquita de Bangui, fueron asesinados. En una mezquita en Mubi, Nigeria, un doble atentado suicida mató a más de 80 personas.

“El asesinato de personas inocentes en oración en sus lugares de culto es un crimen despreciable que agrava la carga que ya tienen la gente de la República Centroafricana y Nigeria”.

En esta hora de incertidumbre, miedo e ira, expresamos nuestras más profundas condolencias a las familias que perdieron seres queridos y ofrecemos nuestras oraciones por la pronta recuperación de los heridos.

“Instamos a todos los ciudadanos de la República Centroafricana y Nigeria a que recuerden sus valores comunes y su ciudadanía. En la República Centroafricana, después de un gran esfuerzo de diálogo, la calma volvió y el respeto, la misericordia y la empatía se fortalecieron después del conflicto. La convivencia pacífica de las religiones había sido una característica de la historia de la República en las décadas previas a los disturbios del 1 de mayo de 2018. Asimismo, en Nigeria, el diálogo ha vencido el miedo y la desconfianza en muchos corazones. En ambos países, el intento de alimentar el odio por parte de actores malintencionados debe rechazarse para preservar la paz que tanto costó ganar después de la tragedia.

Felicitamos los esfuerzos de todas las personas de buena voluntad que buscan mantener la paz en la República Centroafricana y en Nigeria. En particular, alentamos y aplaudimos el trabajo de las Plataformas Interreligiosas en ambas naciones para construir resiliencia y cohesión social. En particular, declaramos nuestra solidaridad con el cardenal Nzapalainga y el imán Kobine Layama de la República Centroafricana en este momento difícil.

Cualquier intento de alimentar el odio religioso y causar daño a las personas debido a su religión es despreciable. En este espíritu, defendemos el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión expresado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos”.