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El KAICIID coopera con aliados para mejorar las relaciones budista-musulmanas en Myanmar

17 Abr 2015
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Representantes de la sociedad civil, responsables políticos y líderes religiosos de diversas comunidades étnicas y religiosas se reúnen en Kuala Lumpur para discutir el camino hacia la paz.

El KAICIID coorganizó una reunión en Kuala Lumpur, Malasia, del 6 al 7 de abril para discutir las formas en las que organizaciones de la sociedad civil y líderes religiosos pueden contribuir a mejorar las relaciones budista-musulmanas en Myanmar y en la región. La reunión fue coorganizada con varios destacados socios de la región asiática, incluyendo HUMANITI Malaysia, la ALTSEAN (Red ASEAN Alternativa en Burma) y la Organización para la Cooperación Islámica (OIC).

El debate de la mesa redonda sobre “Tolerancia en una ASEAN centrada en la gente” reunió a 50 personas de organizaciones y comunidades de migrantes, al igual que a refugiados situados en Kuala Lumpur. El grupo incluyó a expertos comprometidos con el desarrollo de capacidades en defensa, diálogo y educación interconfesional. Los participantes examinaron las divisiones religiosas, étnicas, políticas y sociales que están provocando diferencias y conflictos en el país y en la región.

Los debates en el encuentro fueron diseñados para proporcionar un espacio seguro para compartir perspectivas de sensibles, y las sesiones fueron privadas para permitir a los participantes trabajar juntos y responder a la incitación al odio y a la violencia.

Los participantes de la mesa redonda manifestaron una gran preocupación por el aumento de la intolerancia en Myanmar. Su preocupación se centró en la violencia y discriminación continuas contra las minorías étnicas y religiosas, incluyendo los rohingyas, en muchas partes del país. Esta intolerancia también incluye legislación propuesta relacionada con la “protección de la raza y la religión” que no respeta las convenciones de las Naciones Unidas de las cuales Myanmar forma parte.

Estas tendencias han provocado y aumentado la crisis con varias consecuencias humanitarias, discriminación basada en el género, estado de apátridas, segregación, flujos de refugiados y otras amenazas a la seguridad humana, causando retos para la transición de Myanmar hacia la democracia y para las próximas elecciones. Además, la situación amenaza la estabilidad regional y podría exacerbar la violencia y la polarización por diferencias religiosas y étnicas. En particular, la violencia actual en el estado de Rakhine, al Norte del país, desde junio de 2012, ha afectado de manera desproporcionada a la comunidad rohingya, una minoría étnica y religiosa.

Un gran número de rohingyas llegó a Myanmar como refugiados tras la guerra en Bangladesh en los 70. Muchos de los musulmanes bengalíes que viven dentro del estado de Rakhine no tienen ciudadanía porque no estaban registrados en el censo oficial de Myanmar. Las tensiones civiles en el país han dejado más de 1,5 millones de personas desplazadas internamente y apátridas, según la ACNUR. Han informado que en 2014, “la habilidad de las agencias humanitarias de proporcionar ayudas ha sido limitada severamente debido al contexto político, mientras que las condiciones para las personas internamente desplazadas se deteriora. Más de 800.000 individuos en el estado de Rakhine carecen de ciudadanía, así como otros grupos que se encuentran potencialmente en riesgo en Myanmar.”

En una declaración, la mesa redonda recordó que ya que “la Declaración ASEAN de los Derechos Humanos incluye la protección del derecho a la libertad de religión, existe una necesidad continua de facilitar el compromiso y el diálogo interconfesional dentro de Myanmar y en toda la región”.

La mesa redonda promueve la tolerancia en Myanmar y en la región y hace énfasis en la contribución fundamental del diálogo interreligioso hacia una paz a largo plazo entre la mayoría de la comunidad budista y la comunidad musulmana minoritaria. La mesa redonda desarrolló un plan de acción extensivo cuyos resultados serán apoyados y sostenidos por discusiones de seguimiento con responsables de la formulación de políticas a nivel nacional y regional de la ASEAN para asegurar el desarrollo e implementación de mecanismos y políticas que protejan y apoyen los derechos de las minorías religiosas y fortalezcan el compromiso por el pluralismo religioso.

El debate de la mesa redonda sobre “Tolerancia en una ASEAN centrada en la gente” también emitió una nota de prensa que se puede leer (en inglés) en la página web de la ONG ALTSEAN aquí.

La necesidad de más diálogo interreligioso en esta región fue previamente reafirmada por la “Declaración de Yogyakarta”, emitida por la cumbre budista-musulmana de alto nivel, “Superar el extremismo y avanzar hacia la paz con justicia”. La declaración fue firmada por líderes religiosos de 15 países en la ciudad indonesia de Yogyakarta, el 5 de marzo de 2015. Los líderes religiosos enfatizaron que sus religiones “respetan lo sagrado de la vida y la dignidad inherente a la existencia humana, que es la base de todos los derechos humanos sin distinción de raza, color, idioma o religión.”