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Discurso del Secretario General en la Semana Mundial de la Armonía Interconfesional

02 Feb 2016
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Sus Excelencias, Sus Eminencias, señoras y señores:

Es un honor para mí darles la bienvenida al Centro Internacional de Diálogo, para el discurso del Presidente Federal sobre la contribución a la paz que hoy día hace el diálogo interreligioso.

Estoy agradecido por tener el privilegio de recibir en este Centro a Su Excelencia el Doctor Heinz Fischer, Presidente Federal de la República de Austria. Presidente Fischer, su compromiso con el diálogo, con el respeto entre los pueblos y con la preservación de la cohesión social es un ejemplo para todos nosotros.

Me gustaría también dar la bienvenida a Su Eminencia el Cardenal Schoenborn a este evento que celebramos en la tarde de hoy. Su Eminencia, por favor, acepte mi gratitud por el firme apoyo que ha dado al Centro y a sus objetivos.

Su Excelencia Hussam Al Husseini, Embajador del Reino Hashemita de Jordania ante Austria, gracias por su presencia, y por el liderazgo de su país en el establecimiento de esta importante iniciativa que es la Semana Mundial de la Armonía Interconfesional.

Y quiero saludar también a los representantes de las comunidades religiosas austríacas que nos honran esta noche con su presencia.

Todos ustedes están contribuyendo continuamente con el entendimiento interreligioso en Austria.

También tenemos el honor de dar la bienvenida a los representantes de la comunidad diplomática en Viena.

Como muchos de ustedes ya saben, el Centro Internacional de Diálogo fue creado por los gobiernos de Austria, Arabia Saudí y España, con la Santa Sede como Observador Fundador.

Esos cuatro países forman el Consejo de las Partes.

Me gustaría agradecer a los representantes de nuestro Consejo de las Partes que se unen hoy a nosotros, por su apoyo al Centro y su trabajo.

El Centro se gobierna mediante su Junta Directiva, que comprende a nueve líderes religiosos de las cinco principales religiones del mundo: budismo, cristianismo, hinduismo, islam, y judaísmo. Todos ellos son expertos en diálogo interreligioso y hoy tenemos el honor de tener con nosotros a seis miembros de la Junta Directiva.

En nuestra directiva hay tanto responsables políticos como líderes religiosos. Por esa razón, ninguna religión ni nación determina nuestros programas. Yo estoy convencido de que el diálogo es la mejor forma de fomentar el respeto mutuo que sirve para consolidar la paz. Ningún misil, dron, bomba o bala puede crear respeto por la diferencia. Solo el diálogo puede crear ese respeto.

Estamos tratando de ayudar a resolver retos globales mediante el diálogo. Cuando líderes religiosos y responsables políticos unen sus esfuerzos mediante el diálogo, pueden crear un cambio positivo.  Los líderes religiosos pueden influir en sus comunidades para plantar cara y rechazar el odio y la violencia.

Nosotros apoyamos esa colaboración porque es vital para la consolidación de la paz.

Las Naciones Unidas, las organizaciones internacionales y las ONG comparten esa visión y son aliados nuestros en ese esfuerzo. Trabajamos con muchos aliados, como el PNUD, la UNESCO, la Unión Africana y la ISESCO. Colaboramos con la OSCE, la OCI y muchas ONG.

Señoras y señores, para todos los que estamos aquí, el destino de 60 millones de refugiados que huyen de la violencia es una gran preocupación.

Tanto si los refugiados han de volver a hogares en paz o si han de integrarse en nuevas circunstancias, debemos encontrar una forma de ayudar a la gente a aceptar las diferencias y no a temerlas.

El diálogo nos ayuda a conseguir eso. Con el diálogo reconocemos que todos somos iguales y que compartimos valores esenciales.

Las comunidades religiosas han mostrado un gran compromiso y resolución a la hora de apoyar la integración de los refugiados en Austria.

Nosotros estamos intentando cumplir con nuestra parte para apoyar esos esfuerzos, ofreciendo a las comunidades religiosas los medios para ayudar a más refugiados.

Y así como actuamos en el plano local, también lo hacemos en el plano global. Trabajamos en zonas en conflicto donde la religión está siendo manipulada para justificar la violencia: países como Irak y Siria, Nigeria y la República Centroafricana.

Permítanme que les dé un ejemplo: en 2014 lanzamos la iniciativa a largo plazo “Unidos Contra la Violencia en Nombre de la Religión” para proteger la ciudadanía común y los derechos de las comunidades religiosas de Irak y Siria.

Desde entonces hemos reunido a más de 300 líderes religiosos árabes de alto nivel, en varias ocasiones, en Oriente Medio y también aquí, en Viena. En una reunión que se celebró en Viena en noviembre de 2014, la primera reunión de este tipo en 20 años, nos dieron un plan de trabajo con el que proteger la diversidad religiosa.

En septiembre de 2015, en Atenas, reunimos a líderes religiosos cristianos y musulmanes de alto nivel de Oriente Medio.

Aprobaron la “Declaración de Atenas: Apoyando los derechos de ciudadanía para los cristianos, musulmanes y otros grupos religiosos y étnicos en Oriente Medio”.

Esa declaración constituye una hoja de ruta. Este año, nuestro Centro apoyará a una red de líderes de diferentes comunidades religiosas, como los cristianos y yazidíes, y las principales denominaciones musulmanas para que trabajen con responsables políticos en Oriente Medio y Europa.

En diciembre de 2015 reunimos a la primera red de institutos teológicos árabes, tanto cristianos como musulmanes. Una red de ese tipo es un importante primer paso para integrar la cultura del diálogo como valor esencial en la educación religiosa.

Hay gente joven que está siendo captada por grupos violentos a través de los medios sociales. Durante el pasado año hemos desarrollado un programa de formación sobre redes sociales y hemos formado ya a 150 jóvenes activistas árabes en los medios sociales. Ellos iniciarán campañas en las redes sociales para contrarrestar el discurso del odio y la incitación a la violencia.

Este año seguiremos apoyándoles y ampliando la formación para que llegue a más jóvenes.

Es evidente que la consolidación de la paz basada en la interreligiosidad también tiene que ver con las bases. En consecuencia, también ofrecemos formación en diálogo interreligioso para más de 3.000 líderes comunitarios.

Permítanme que resalte nuestro Programa de Becas, en el cual educadores religiosos dedican un año al aprendizaje sobre el diálogo y la resolución de conflictos.

Con micro financiación de nuestra parte, los becarios ponen en práctica esa formación, y ejecutan proyectos en sus propias comunidades. Ya hemos formado en ese programa a 39 personas a lo largo de los dos últimos años.

Casi la mitad de ellos provienen de zonas en conflicto.

Dos becarios están esta tarde entre nosotros: Mabrouka Rayachi trabaja aquí, en Austria, y Alex Goldberg trabaja en el Reino Unido.

Y cuando miramos al futuro, tengo la sincera esperanza que políticos, legisladores y líderes religiosos de todo el mundo reconozcan el diálogo como un medio eficaz y creíble para consolidar la paz y la armonía.

Presidente Fischer, apreciados amigos, les agradezco su constante apoyo para ayudarnos a hacer realidad nuestra visión compartida y espero poder explorar nuevas oportunidades de futura colaboración.

Gracias. Que la paz esté con ustedes.