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Discurso de S.E. el embajador Hussam al Husseini en la Celebración de la Semana Mundial de la Armonía Interconfesional en el KAICIID

05 Feb 2016
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Su Excelencia Presidente Federal Dr. Heinz Fischer

Sr. Secretario General del Centro Internacional Rey Abdullah Bin Abdul Aziz para el Diálogo Interreligioso e Intercultural

Su Eminencia, Cardenal Schönborn

Excelencias y honorables invitados

Damas y caballeros:

Sr. Presidente, permítame en primer lugar transmitir a su excelencia un afectuoso saludo y los mejores deseos de Su Majestad el Rey Abdullah II, que quiere también transmitirle su agradecimiento por el apoyo que ha prestado a la iniciativa de la Semana Mundial de la Armonía Interconfesional.

Contar con un apoyo con la relevancia del ofrecido por su Excelencia no sólo es de gran valor, sino que también se produce en un momento en el que personas de diversos puntos del planeta necesitan orientación y liderazgo. Su sabiduría y su mensaje en el día de hoy son necesarios y tienen gran importancia.

Su Majestad desea también extender sus saludos al KAICIID, a los honorables invitados reunidos aquí esta noche, así como a todos aquellos que creen que los valores que compartimos pueden acercarnos y quienes creen en la importancia del diálogo para superar mutuas diferencias.

Es con esa convicción que Su Majestad publicó en 2004 el Mensaje de Amán sobre los principios compartidos y unificadores entre los distintos grupos del Islam, ya que siempre creyó en la responsabilidad de poner orden en la propia casa antes de tratar con otros. Después, en 2007, Su Majestad promovió la “Iniciativa por una Palabra Común”, un mensaje sobre los valores que comparten musulmanes y cristianos y que pueden conseguir un acercamiento y una mayor proximidad entre ellos, siendo el más importante “el amor de Dios y el amor al prójimo”. Este mensaje fue ratificado y respaldado por cientos de imanes, líderes de distintas iglesias, y expertos de todo el mundo, incluyendo a Su Santidad el Papa, y líderes de otras religiones.

Y fue ya en 2010 cuando Su Majestad lanzó la iniciativa de la Semana Mundial de la Armonía Interconfesional, llevándola hasta las Naciones Unidas, ya que cree que los valores humanos comunes son intrínsecos a todas las religiones, y que es deber de todos defender dichos valores, promover el entendimiento mutuo y contribuir a que el mundo sea mejor y más seguro.

En su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2010 para presentar su iniciativa, Su Majestad el Rey Abdullah II dijo, y cito textualmente:

“Es también fundamental resistirse a las fuerzas que promueven la división y difunden el desacuerdo y la desconfianza entre personas de diferentes religiones. La cuestión es que la humanidad, en cualquier rincón del mundo, está unida, no sólo por el interés mutuo, sino por mandamientos compartidos: el amor a Dios y al prójimo, el amor por el bien y el prójimo... Lo que proponemos es la celebración de una semana especial durante la cual las gentes del mundo, en sus propios lugares de culto, puedan expresar las enseñanzas de su propia fe en relación con la tolerancia, el respeto por los demás y la paz”. Y concluyo aquí la cita.

Quisiera agradecer al KAIICID por acoger esta iniciativa y celebrar este acto de hoy. Pienso que es el lugar adecuado para promover tal llamamiento al entendimiento y el diálogo, y me gustaría dar las gracias al Ministerio Federal austriaco para Europa, la Integración y los Asuntos Exteriores, por su apoyo a la Iniciativa de la Semana de la Armonía, que supone una manifestación del papel ejemplar que un ministerio de Exteriores puede desempeñar para fomentar la paz mundial y el entendimiento entre culturas.

Señor Presidente,

Honorables invitados,

Hoy nos enfrentamos a un ataque a nuestros principios y nuestros valores,

afrontamos un ataque contra nuestra humanidad.

Los radicales, los extremistas y terroristas, los males de nuestro tiempo, han afectado a todas las religiones, y no han escatimado esfuerzos por lastimar nuestra humanidad.

Con cada acto terrorista, alguien queda huérfano, nace el dolor de una viuda y un refugiado debe abandonar su hogar.

Es deber de todos y cada uno de nosotros afrontarlos, cosa que haremos con decisión y fe en que nuestros valores comunes sean más sólidos que los suyos, ya que ellos carecen absolutamente de valores.

Señor Presidente,

Honorables invitados,

Hagamos que en este día se envíe un mensaje desde un Centro tan destacado como éste, en la pacífica ciudad de Viena, y que todos nos unamos en el amor de Dios en contra de quienes que difunden el odio, la desconfianza y la violencia.

Gracias

Discurso pronunciado en el Centro Internacional de Diálogo (KAICIID) el 2 de febrero de 2016, con ocasión de la Semana Mundial de la Armonía Interconfesional.