Cristianos y musulmanes nigerianos piden al Gobierno dar prioridad a los derechos de las mujeres y los jóvenes

13 Abr 2019

A menudo, las mujeres y los jóvenes se ven afectados de forma desproporcionada por la violencia, y pueden ser especialmente vulnerables a los abusos, la discriminación y la marginación. Al mismo tiempo, las mujeres y los jóvenes son especialmente influyentes dentro de sus estructuras comunitarias, religiosas y sociales. ¿Cómo pueden los líderes religiosos y tradicionales defender a las mujeres y los jóvenes, y convertirse en sus aliados? ¿Cuáles son las responsabilidades de los Gobiernos y actores de la sociedad civil con respecto a las mujeres y los jóvenes? En colaboración con ONU Mujeres, el Foro de Diálogo Interconfesional para la Paz —una plataforma de diálogo interreligioso de Nigeria apoyada por el KAICIID— reunió a mujeres y jóvenes de diferentes comunidades religiosas para abordar estas preguntas y proponer soluciones.

En el taller que se celebró el 12 y 13 de abril, en Abuya, Nigeria, 41 participantes de las comunidades cristiana y musulmana de Nigeria instaron al Gobierno a establecer un órgano interconfesional nacional de mujeres para promover y proteger los derechos de las mujeres y los jóvenes.

Los participantes reconocieron el papel que desempeñan los líderes religiosos y tradicionales en sus comunidades, y les exhortaron a ser defensores de las mujeres y los jóvenes, y a aliarse con el Gobierno.

“En los lugares de culto, en la mezquita, en la iglesia, los líderes religiosos desempeñan un papel fundamental porque los principios que transmiten a sus fieles son los que van a respetar”, afirmó Saratu Diyele Umar Kiro del Centro Kukah. “Puesto que tienden a obedecer lo que predican sus líderes religiosos, ¿por qué no hacer uso de este medio para predicar la buena nueva a sus congregaciones a fin de que haya paz e igualdad con los demás en nuestras comunidades?”.

Los participantes coincidieron en que se suelen negar los derechos de las mujeres y los niños por motivos culturales, sociales y religiosos y, a menudo, los abusos no se denuncian debido a la estigmatización. Los presentes reconocieron que este es un factor clave que contribuye a la desigualdad y el conflicto, y han instado al Gobierno a incluir a las mujeres en los procesos de toma de decisiones a través de una plataforma interreligiosa dirigida específicamente por mujeres y para mujeres. También pidieron que se ponga fin a la impunidad de los crímenes contra las mujeres, así como la creación de controles más estrictos contra el discurso del odio y la incitación a la violencia.

“Lejos quedan los días en que las mujeres se veían a sí mismas como personas sin importancia. O que creían que no tenían nada que aportar a la sociedad”, afirmó la Hermana Bridget Nwankwo, de las Hermanas de San Luis de Nigeria. “Al contrario, las mujeres de hoy tienen mucho que ofrecer a la sociedad en la consolidación de la paz. Como observadoras de lo que sucede en la comunidad, forman parte de ese órgano de toma de decisiones”.

Entre el resto de recomendaciones surgidas de la reunión, los participantes también defendieron un programa de diálogo interreligioso nacional, el reconocimiento del papel del diálogo interreligioso entre las comunidades religiosas y la ampliación del financiamiento para los programas interreligiosos y las intervenciones en caso de conflicto.

 

Recomendaciones

1. Más mujeres, jóvenes y niños deben estar concienciados sobre sus derechos y responsabilidades con respecto a sus familias, sus comunidades y la humanidad en general.

2. El conocimiento en profundidad y las prácticas de las enseñanzas religiosas contribuirán en gran medida a resolver los problemas de Nigeria y nos ayudarán a aprender a convivir en la diversidad.

3. Es imprescindible denunciar las violaciones de los derechos humanos a las autoridades competentes, especialmente con respecto a las mujeres y los niños.

4. Se debe promover la concienciación mediante anuncios publicitarios en televisión y radio que fomenten la tolerancia y la convivencia pacífica en nuestras comunidades.

5. La diversidad en Nigeria se debe contemplar como una fuente de bendiciones y no una fuente de conflicto.

6. Se deben crear asociaciones por la consolidación de la paz en escuelas, iglesias, mezquitas, etc.

7. El Gobierno debe responder con prontitud a los conflictos y establecer mecanismos de prevención de conflictos para los enfrentamientos violentos en Nigeria.

8. El Gobierno debe tomar medidas decisivas para hacer frente a los retos de seguridad tales como secuestros, masacres, etc.

9. Debe haber medidas/penas severas contra quienes ejercen violencia contra las mujeres y los jóvenes.

10. El Gobierno deber establecer un centro de estudios o plataforma interconfesional/interreligiosa para la asociación nacional de todas las mujeres de diversas religiones.

11. El Gobierno debe elaborar un programa interreligioso nacional para diseñar e implementar intervenciones de resolución de conflictos que reconozcan el papel de la comunidad interconfesional.

12. El Gobierno debe elaborar un mecanismo para reconocer el papel de los gobernantes tradicionales en la resolución de conflictos y la convivencia pacífica.

13. Hay una necesidad urgente de aumentar la financiación para las intervenciones y los programas interreligiosos en Nigeria.

14. Existe una necesidad urgente de abordar la creciente retórica en pro del odio entre las facciones étnicas y religiosas. El Gobierno debe diseñar una política para responder a esta cuestión.