Programa de Pequeñas Subvenciones de Nigeria

06 Noviembre 2018

Estudiantes cristianos y musulmanes de la Universidad Politécnica de Kaduna participaron en una serie de talleres en los que aprendieron a dialogar, a cuestionar el discurso del odio y a apreciar las diferencias existentes entre ellos. En Kaduna, un estado ubicado en el centro de Nigeria, conviven comunidades cristianas y musulmanas que, en ocasiones, chocan por percepciones de diferencias comunales y por rumores que se extienden en una espiral sin control. Inicialmente, estos jóvenes cristianos y musulmanes se mostraban reacios a participar en el diálogo, pero ahora se han convertido en buenos amigos y han asumido un compromiso con el diálogo y la solidaridad interreligiosa. El proyecto estuvo financiado por el KAICIID en el marco del Programa de Pequeñas Subvenciones de Nigeria, que llegó a numerosas comunidades de todo el país. 


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“Crecimos con sentimientos que dificultaban la relación con los demás. Aunque fuimos a las mismas escuelas, teníamos esos estereotipos. Sin embargo, este programa nos enseñó a comprendernos mejor mutuamente, porque necesitamos comunicarnos; el diálogo es fundamental, porque para entender mejor a alguien debemos conocerlo bien”. - Emmanuel Adams
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“La falta de diálogo entre nosotros nos condujo al desacuerdo. Cuando dialogamos, aprendemos a comprender lo que otras personas tratan de decirnos; no es esencial que lleguemos a acuerdos. Por eso, cuando dialogamos, la otra persona me entiende en lugar de estar de acuerdo conmigo. Es vital en nuestras vidas, no para evitar que discutamos, sino para entendernos mejor. Cuando dialogamos, podemos llegar a comprender la posición del otro y, de igual modo, el otro puede entender la nuestra. De ese modo comprendemos que nuestras posiciones son diferentes”. - 

Simbiat Murtala 

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“Antes, para mí, era imposible decir salaam a un cristiano. Me preguntaba por qué razón tendría que saludarle así. Sin embargo, salaam significa 'paz', por lo que ahora saludo de ese modo a todos mis amigos cristianos. Nos hemos acercado tanto que entendemos que formamos parte de la misma familia. Cuando se pusieron en contacto conmigo para participar en este proyecto, me pregunté por qué lo hacían. ¿Por qué querían juntar a musulmanes y cristianos? Mi experiencia previa me llevaba a hacerme esta pregunta. Pero, cuando comenzó el programa y estábamos todos juntos, me percaté al fin de que ¡los cristianos no son mis enemigos!” - Ghaddafi Yusuf Baba

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“En un momento dado de mi vida, sentía que caminar solo frente a una mezquita era un riesgo para mí. Cuando observaba a los musulmanes, solía temer que iban a atacarme. A partir del programa, mi percepción cambió. Nos acercamos de tal modo que ahora les aprecio mucho, y comencé a ver que las personas de diferentes religiones, en realidad, están unidas. Tu forma de culto depende de tu visión... déjame practicar el culto según mi visión y que reine la paz”. - Joseph Uloko

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“Antes de participar en esta capacitación, me resultaba difícil comunicarme con personas que no fueran cristianas. Después del programa entiendo que nuestras religiones conducen a la paz”. - Dauda Auwal

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“En Nigeria se hablan cerca de 200 lenguas, existen diferentes tribus, distintas culturas... Y, cuando nos hicimos mayores, nos adoctrinaron para pensar: 'si ves a ese hombre y es musulmán, cuidado con él' o 'si es cristiano, cuidado con él’. Esto nos causaba una gran desconfianza que nos afectaba mucho antes de este programa”. - Gabriel John

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“Queremos analizar cómo introducir el diálogo en nuestra sociedad. Después de participar en este programa, quería reunirme con el presidente de mi organización para compartir con él lo que había aprendido. Para mí fue una gran oportunidad poder estar allí, y ahora mi objetivo es intentar educar a otras personas”. - Shamsudeen Babandi
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Simbiat y Joseph, musulmana y cristiano, respectivamente, no se conocían antes de participar en el programa. Desde el inicio eran reacios a conocerse, al igual que muchos otros participantes, pero tras dedicar un tiempo a dialogar y conocerse, comprenden y aprecian sus diferencias. Ahora pueden interactuar con respeto y de forma amistosa, y ambos están abiertos al diálogo y la cooperación. 

“Descubrí que nuestras posturas son muy diferentes, pero que, de todos modos, nos podemos entender”. - Simbiat

“Cuando nos vemos en el campus, no podemos dejar de saludarnos; nos hemos hecho muy amigos, independientemente de la religión de cada uno, y a pesar de que no nos estrechemos las manos. Yo les protejo”. - Joseph