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Las comunidades religiosas prestan un servicio de socorro muy necesario a los refugiados

31 Mar 2020
Foto hecha por Brandon Sullivan

Durante los tres primeros meses de 2019, la organización de base del rabino Shmuly Yanklowitz, Arizona Jews for Justice, proporcionó ayuda humanitaria a casi 15.000 migrantes centroamericanos, la mayoría de ellos cristianos, que entraron en los Estados Unidos cerca de su casa en Phoenix.

"Cuidar del extranjero, del forastero, del refugiado es claramente una prioridad en nuestro texto sagrado. Es la historia judía. Fuimos vagabundos e inmigrantes durante 2.000 años, así que este trabajo realmente concuerda con aquello que somos", declaró Shmuly.

Hay varios cientos de voluntarios judíos que trabajan con grupos cristianos e iglesias hispanas para ayudar a los solicitantes de asilo como puedan, a menudo de un modo inmediato.

 "A veces necesitamos correr y saltar. Recibimos una llamada de que el Servicio de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos acaba de dejar a 200 o 300 personas en Phoenix sin prácticamente nada, así que vamos a la estación de autobuses o a la iglesia donde están y respondemos al instante", comenta Shmuly. "Necesitan productos de higiene, ropa, alimentos, medicinas, apoyo legal, así que movilizamos a la comunidad judía para responder". Hemos tenido gente que abre sus casas a los extraños para que los solicitantes de asilo tengan un lugar donde quedarse. La comunidad judía realmente ha dado un paso adelante en esto".

Trabajar con judíos y cristianos es algo natural para Shmuly, que creció en un hogar interreligioso. 

"Mi padre es judío reformista, mi madre es cristiana evangélica, y a mí me criaron ante ambas religiones. La familia de mi madre celebraba la Navidad y la Pascua y luego nos uníamos a la familia de mi padre para los servicios de Pascua y Rosh Hashana. Mis padres me apoyaron mucho para que eligiera mi propio camino", dijo.

Shmuly consolidó su compromiso con el judaísmo a la edad de 10 años, pero su posterior viaje dentro de la fe incluyó el judaísmo conservador, ortodoxo, ultraortodoxo, sionista religioso y ortodoxo progresivo. Ahora, trabaja principalmente "en el ámbito pluralista, operando con mucha diversidad en lugar de trabajar sólo con aquellos con los que estoy de acuerdo".

El trabajo de diálogo interreligioso de Shmuly comenzó en serio en la escuela rabínica de Israel y Nueva York.

"El impulso no fue tanto la cuestión teológica, sino la mejora del mundo a través de la justicia social. Creo que acabo de llegar a una conclusión intelectual de que Dios es mucho más grande que cualquier articulación de la fe y que hay sabiduría en varios enfoques. Estudiar en Israel durante dos años y estar tan cerca de las poblaciones musulmanas me abrió los ojos a dos enfoques y visiones del mundo fervientemente apasionados", dijo.

Shmuly ha seguido comprometiéndose con los musulmanes a nivel personal -invitando a los refugiados sirios recién llegados a la casa de su familia para la cena de Acción de Gracias- y más formalmente con el grupo de diálogo judío-musulmán de Arizona, que tiene como objetivo profundizar las relaciones entre las dos comunidades de fe.

"Vi que los jóvenes judíos estaban realmente hambrientos de comprometerse con los musulmanes, pero no tenían opciones para hacerlo, así que creamos este espacio. El objetivo ha sido la construcción de relaciones, no compartiendo conocimientos teológicos, sino conociéndonos como seres humanos", comentó Shmuly.

La fuerza de estas relaciones interreligiosas se hizo evidente cuando la tragedia golpeó a ambas comunidades religiosas, primero con el tiroteo en la sinagoga de Pittsburgh en octubre de 2018 y luego con el tiroteo en la mezquita de Christchurch en marzo de 2019.

Nuestras comunidades estuvieron realmente disponibles la una para la otra ", dijo Shmuly. "Me invitaron a hablar a cientos de personas en una mezquita, y trajimos a un compañero musulmán para hablar en nuestra vigilia. Ver que el grupo de diálogo se ha convertido en algo más que la construcción de relaciones es realmente poderoso. Se ha convertido en una verdadera solidaridad donde estamos juntos. Con el aumento de los crímenes de odio contra las minorías en los EE.UU. y con los judíos y musulmanes cada vez más atacados, esto es crítico".

Tanto el grupo Judíos de Arizona por la Justicia como el grupo de diálogo judío-musulmán están coordinados por Valley Beit Midrash, un centro pluralista de aprendizaje y liderazgo para adultos que promueve la cooperación y la colaboración entre la comunidad judía de Arizona. Shmuly es el presidente de Valley Beit Midrash y asegura que el papel creador, por parte de las comunidades, de grupos de pensamiento es hoy más importante que nunca.

"Las comunidades intencionales presenciales se están desmoronando en todo el mundo y están siendo reemplazadas por vínculos más débiles y comunidades virtuales", dijo. "Las comunidades religiosas y que comparten la fe son de las últimas formas de comunidad con vínculos realmente fuertes que vemos. Es fundamental que nos entendamos y movilicemos el poder colectivo de las comunidades religiosas y de fe para tratar de crear juntos un cambio positivo en todo el mundo".

Shmuly pone estas palabras en práctica cuando trabaja con migrantes.

"Cuando me he sentado en los centros de detención a hablar con los solicitantes de asilo, me ha sorprendido lo mucho que hablan de su fe como el ingrediente clave de su resistencia. Escucho estas historias horribles de cómo fueron en su viaje y fueron violadas en Honduras o robadas en El Salvador o golpeadas en Guatemala y luego, de alguna manera, llegaron a la frontera de los EE.UU. y fueron arrojadas a un centro de detención. Sobrevivieron a todo eso, a la hambruna, a los abusos, porque tenían fe en que no estaban solos", dijo.

"No están solos" en un sentido religioso, pero también en términos de conexión humana y de comunidad, un regalo que los voluntarios de Judíos de Arizona por la justicia dan tanto como reciben.

"Los voluntarios judíos que participaban, pensaban que sólo estarían ayudando, pero también vieorn una transformación personal a causa de este trabajo. Algunos tenían miedo de abrir sus hogares para acoger a las familias que buscaban asilo, pero al hacerlo abrieron los ojos a personas realmente maravillosas", dijo Shmuly. "Mi esperanza de que la comunidad judía sirva a los demás es que incorporen este trabajo de colaboración interreligiosa como parte central de su identidad".

Shmuly espera que "Judíos de Arizona por la Justicia" ayude a los migrantes a encontrar estabilidad de manera que traigan dignidad. Con una perspectiva más lejana, espera ver un día en el que nadie sufra en aislamiento mientras trabaja para construir "una conciencia global de solidaridad espiritualmente arraigada".

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