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Campamento interreligioso de verano une a niños y padres

15 Abril 2020

El rabino Jeff Berger, ex becado internacional del KAICIID, habla con entusiasmo de sus planes de expandir Camp Unity, un campamento interreligioso anual para niños en las afueras de Londres. El campamento nocturno, que duró cinco días el verano pasado y al que asistieron 35 niños de las principales religiones, ganó recientemente un prestigioso premio en el Reino Unido.

Camp Unity fue una de las 14 organizaciones seleccionadas por el alguacil mayor de Hertfordshire el mes pasado para los premios del Alguacil Mayor. Ahora, en su 25º año, la ceremonia quiere realzar el trabajo realizado por personas y grupos caritativos que han hecho una contribución significativa a las comunidades de Hertfordshire. Los premios de este año se centraron en destacar el trabajo de los grupos que promueven la integración o el trabajo interreligioso, así como los que se ocupan de la justicia social.

Si bien el Rabino Berger desarrolló la idea del Camp Unity hace siete años con el Director del Campamento, Rivka David, los comienzos de esta iniciativa se remontan a su etapa en el KAICIID, donde fue becado internacional en 2016. Su beca comenzó en Viena con un grupo que incluía participantes budistas, cristianos, hindúes y musulmanes. "Tuvimos unos cinco días de formación con maravillosos profesores y mucho tiempo de reflexión y diálogo", dice. "Aunque no era la primera vez que estaba en un ambiente así de multicultural, este curso de formación fue muy estimulante para mí. Me hizo reflexionar que toda la humanidad está junta en esto".

Un momento clave de su formación como becado del KAICIID fue cuando el rabino Berger y su grupo de 2016 viajaron a Sri Lanka para formarse en resolución de conflictos y consolidación de la paz tras la larga guerra civil. Si bien el conflicto entre las fuerzas gubernamentales y los Tigres de Liberación del Eelam Tamil terminó en 2009, con un resultado de más de 80.000 muertes, Sri Lanka estaba comenzando lentamente el proceso de reconciliación.

"Escuchamos a personas que habían padecido esos veintiséis años de guerra civil", dice el rabino Berger. "En 2016, los combates ya llevaban siete años extinguidos, pero la gente seguía segregada. El trabajo se centraba en los problemas que habían surgido después de la guerra. Probablemente, uno de cada nueve hogares había perdido a un miembro de la familia."

La experiencia se quedó con el rabino Berger mucho después de su última residencia en el KAICIID en Viena y su graduación. En 2017, decidió que los teólogos podrían beneficiarse de una mayor formación interreligiosa. "Típicamente, los líderes religiosos reciben unas 2.000 horas de formación, de las cuales unas 12 horas se dedican a la interreligión", dice. "Me pareció que no asignar ni siquiera un uno por ciento de nuestro tiempo a la interreligión era un error".

Con la ayuda del KAICIID, el rabino Berger organizó un seminario de un día que reunió a los líderes formativos de todo el espectro religioso. "Logramos tener 15 participantes, tres de cada religión: budista, hindú, musulmana, cristiana y judía. Hubo una sesión de formación por la mañana y por la tarde, fuimos a visitar casas de culto de cada una de estas religiones. Fue gratificante ver lo rápido que los 15 participantes desarrollaron la curiosidad y la confianza entre ellos. Era la primera vez que iban a los centros de fe de todos los demás grupos religiosos."

Camp Unity marca la culminación del deseo del rabino Berger de relacionarse con gente de diferentes religiones. El campamento, al que asisten niños de entre 6 y 11 años, se celebró por primera vez el año pasado. Además de atraer a familias más asentadas financieramente, también se animó a participar a los niños de familias de bajos ingresos.

La posibilidad de un diálogo interreligioso significativo entre padres e hijos fue un factor importante. "Descubrí que nuestras comunidades están felices de auto-segregarse", dice el Rabino Berger. "Los católicos están sólo con los católicos, los musulmanes sólo con los musulmanes. Nadie estaba dispuesto a dar un paso más allá de esas barreras artificiales, miedos, sospechas y estereotipos. La idea de Camp Unity es reunir a niños pequeños para que se relacionen entre ellos y extiendan ese impacto a sus padres y tutores. Creo que hemos tenido éxito en este sentido".

En el Camp Unity del verano pasado, una iniciativa que parte de cinco comunidades religiosas y sus líderes, y que fue financiada en parte con una aportación del KAICIID, participaron 35 niños cristianos, judíos, musulmanes e hindúes de once nacionalidades, entre ellas, Polonia, Nigeria, Zimbabwe, Sri Lanka y la República Checa. Durante cinco días, los niños participaron en actividades como la formación de equipos, el tiro con arco, la escalada, la construcción de refugios y la espeleología. Todas las comidas eran vegetarianas, kosher, halal y sin frutos secos.

Este retiro interreligioso fue un éxito rotundo. En una encuesta realizada el último día del campamento, que se llevó a cabo cerca de Londres en Borehamwood, más del 90% de los niños dijeron que volverían en 2020 y todos los niños dijeron que habían hecho al menos un nuevo amigo de otra fe.

Los padres de los niños que asistieron a Camp Unity también estaban satisfechos. En los comentarios, han reflejado impresiones sobre las lecciones divertidas y educativas que los niños experimentaron: "Después de dos días llenos de diversión estamos de vuelta en casa", escribió un padre, Dan. "Mis niñas se divirtieron mucho. Fue genial conocerlas a todas. Habéis dado comienzo a algo especial. Necesitamos más cosas como ésta".

"Gracias por darle a mi hijo su primera experiencia en un campamento", escribió otro padre, Vijo. "El tema de todas las religiones/culturas/comunidades unidas es una valiosa lección para la nueva generación de niños."

"Creo que, con Camp Unity, creamos una oportunidad de unión para los padres", dice el rabino Berger. "Nos las arreglamos para romper con las limitaciones de la gente y abrir su mente. Sentí que era importante abrir la ventana, por así decirlo, y ampliar la perspectiva de cómo nos comprometemos con el mundo y la humanidad. Las ideas ya estaban en mi mente, pero la experiencia en el KAICIID me ayudó a organizarlas."

Casi cuatro años después de su beca, el rabino Berger mantiene un contacto regular con sus becados del KAICIID a través de un animado grupo de WhatsApp. Dice que los mensajes le han ayudado a conocer nuevas iniciativas interreligiosas en todo el mundo.

"Cada día, debe haber 20 mensajes", dice. "Y no son sólo saludos, sino que son becados compartiendo nuevos programas que se han llevado a cabo en casi sesenta países: en Finlandia o Indonesia o en el Día Internacional de la Mujer en Sudáfrica. Es una gran manera de mantenerse en contacto y también de aprender nuevas y valiosas ideas".

 

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