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Buscando un lugar al que pertenecer

19 Ago 2021

Tunecina de nacimiento, musulmana por fe y austriaca por elección, Mabrouka Rayachi sabe perfectamente lo que es proceder de un entorno migratorio diverso. Durante sus dos décadas de experiencia como profesora de religión en Austria, se encontró regularmente con niños de diversos orígenes en sus aulas que luchaban por sus identidades religiosas y culturales.

En 2012, se convirtió en supervisora de profesores de religión islámica, cambiando su función en el aula por otra con un impacto menos directo, pero de mayor alcance. En 2015, Mabrouka descubrió el KAICIID y se unió al programa inaugural de becas para aumentar sus habilidades en el diálogo intercultural e interreligioso. Como resultado del amplio plan de estudios del programa y de las conexiones de red que su condición de becada de KAICIID le ha permitido, ha podido ampliar significativamente su conjunto de herramientas profesionales y acceder a oportunidades que le permiten tener un impacto positivo en la comunidad musulmana.

El año 2015 fue fundamental para Austria. Fue el primero de cuatro años consecutivos en los que miles de personas, muchas de ellas huyendo de los conflictos en Afganistán, Irak y Siria, inundaron las fronteras de Europa en busca de un refugio seguro frente a los conflictos violentos. Hay una palabra griega, kairos, que se traduce vagamente como "el momento adecuado para hacer algo significativo". A medida que se desarrollaba la crisis en las fronteras de Austria, Mabrouka supo que ese era su kairos. Reformuló su papel dentro del sistema educativo austriaco para convertirse en lo que ella llama una intérprete cultural entre los musulmanes que buscan refugio en Austria y el sistema académico local.

"Trabajo a todos los niveles. En las comunidades, trabajo con los padres. En las escuelas, trabajo con los directores y los profesores por el bien de los niños y los jóvenes", explica. A través de su trabajo, trata de proporcionar una sensación de seguridad con una tranquilidad práctica. "Les digo a los migrantes: Estáis seguros. No tenéis que temer nada. Sólo tenéis que aprender el idioma".

La función actual de Mabrouka es desmitificar las escuelas austriacas para los migrantes, aconsejando a los padres cómo pueden ayudar a sus hijos a tener éxito en un nuevo entorno. Como mujer musulmana que trabaja en el sistema educativo austriaco, no encuentra ninguna contradicción entre su identidad religiosa y su entorno profesional, aunque a veces haya desafíos. "Creo que el sistema educativo austriaco está abierto a todo el mundo", afirma.

“Cuanto más insistamos en las diferencias, más dificultades tendremos. Intento recalcar este punto a mis profesores, a los padres inmigrantes y a sus hijos. Ser musulmán en Austria no es una desventaja. La religión es sólo una parte de nuestra identidad, no es toda nuestra identidad.”

Mabrouka se siente frustrada por lo que considera una representación errónea de los musulmanes en algunos sectores de los medios de comunicación austriacos. La narrativa recurrente de que los musulmanes son reacios a integrarse, o su presentación como víctimas de la sociedad austriaca, en lugar de participantes activos, es algo que ella está desesperada por replantear. Para ello, se compromete activamente con los responsables políticos, los educadores y los líderes comunitarios.

“Como intérprete cultural, soy una persona que tiende puentes. Conozco bien el sistema escolar austriaco y comprendo los puntos de vista de la comunidad musulmana", señala.

Los funcionarios de la escuela confían en ella especialmente para resolver situaciones religiosas y culturales a veces complejas. Por ejemplo, varios días después de que una joven musulmana austriaca se sintiera incómoda por llevar un traje de baño estándar a una clase de natación, a pesar de que había llevado un bikini durante una reciente excursión escolar a un lago, Mabrouka recibió una llamada de la desconcertada administradora de la escuela pidiendo claridad. Le explicó que una de las posibles razones del comportamiento de la joven podría ser que cambiar de código cultural es más difícil cuando sientes que te exigen un determinado estándar las personas de tu propia fe. Si bien la joven había sido la única musulmana en la excursión al lago, no fue así durante la clase de natación. Es en situaciones como ésta, con niños que intentan navegar por un nuevo hogar y una nueva identidad, cuando Mabrouka está especialmente motivada para encontrar soluciones sostenibles que mejoren la vida de los jóvenes y aumenten sus posibilidades de éxito académico.

"Quiero que los administradores de las escuelas comprendan al niño en la escuela, y que no lo discriminen", comenta. Mientras las cuestiones de identidad, pluralismo y pertenencia sigan calando bajo la piel de las comunidades multiculturales de Austria, Mabrouka seguirá centrando su atención en los jóvenes. Considera que es vital que los niños sean capaces de reconocer cada parte de su identidad religiosa y cultural sin excluir ninguna para adaptarse a determinadas situaciones.

“Es posible ser a la vez austriaco y musulmán. Se trata de vivir en el contexto austriaco", afirma.

Para Mabrouka, los próximos pasos de su misión de ayudar a los jóvenes inmigrantes y refugiados a integrarse están integrados en su consideración por su actual hogar. "Me encanta este país y quiero hacer algo aquí", dice. "Austria me ha dado muchas cosas y ahora estoy en una posición en la que puedo devolverlas".

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