Discurso del director de Gabinete del KAICIID en la 22ª Asamblea General de la Asamblea Interparlamentaria sobre Ortodoxia

KAICIID Chief of Staff Fahad Abualnasr speaks at the opening ceremony of the 22nd General Assembly of the Interparliamentary Assemby on Orthodoxy, Vienna, 25 June 2015. Photo: KAICIID

Eminencias, excelencias, damas y caballeros:

Es un privilegio dar la bienvenida a los líderes religiosos y representantes parlamentarios de muchos países que se han reunido hoy aquí.

Felicito a la Asamblea por dos décadas de logros en cooperación parlamentaria internacional y por su alianza con otros organismos interreligiosos e intergubernamentales.

Hoy debatiremos “Las comunidades ortodoxas históricas en Europa y alrededor del mundo”. Algunas de estas comunidades ortodoxas históricas se enfrentan a una amenaza existencial creada por el extremismo y la violencia en Oriente Medio. En el Centro Internacional de Diálogo, el KAICIID, estamos trabajando duro para encontrar soluciones pacíficas a esta amenaza.

Para apoyar la diversidad, la tolerancia y la cohesión social, instamos a los Gobiernos a recurrir a las comunidades religiosas como una fuerza del bien. Los valores religiosos y la cooperación religiosa en las relaciones internacionales nunca habían sido tan necesarios como hoy.

A través del diálogo, podemos construir cambios sostenibles y positivos para todos. Promoviendo el diálogo interreligioso e intercultural entre líderes religiosos, apoyamos la paz, el pluralismo y la convivencia. 

Esta es la visión compartida por nuestros Estados fundadores y es la base del Centro Internacional de Diálogo. El Centro es la primera organización intergubernamental del mundo dedicada al fomento del diálogo interreligioso e intercultural. Actualmente, el Centro tiene 3 años y fue fundado por Austria, Arabia Saudí y España. La Santa Sede es un observador fundador. También somos la única organización intergubernamental con una Junta Directiva multirreligiosa. La Junta incluye a nueve destacados líderes religiosos que representan al budismo, cristianismo, hinduismo, islam y judaísmo.

En esta iniciativa nos enorgullece contar con el inestimable apoyo de su santidad el patriarca ecuménico de Estambul. Por otro lado, Su Eminencia Emmanuel, metropolitano de Francia, es uno de nuestros miembros de la Junta estimados y activos.

Damas y caballeros, en el Centro tenemos el mandato de tender puentes que enlacen diferentes visiones del mundo, diferentes grupos religiosos y culturales. Actuamos de intérpretes, conectores y promotores. Nuestro objetivo es hacer posible un diálogo igualitario, abierto y sin prejuicios allí donde antes no lo había.

Por ejemplo, estamos organizando una consulta multirreligiosa en Atenas en asociación con el Ministerio griego de Asuntos Exteriores y con representantes de las comunidades cristianas y musulmanas de Oriente Medio. La consulta es una oportunidad de considerar abierta y honestamente cómo el diálogo puede apoyar la diversidad y los derechos de los cristianos y otras minorías religiosas en Oriente Medio.

La Consulta forma parte del “Diálogo entre el islam y el cristianismo”, que el Patriarcado Ecuménico inició junto con organizaciones islámicas. Es un diálogo que pretende facilitar la paz y la reconciliación. Este diálogo complementa la iniciativa del Centro “Unidos contra la violencia en nombre de la religión”. Esta iniciativa se basa en el compromiso de los líderes religiosos de todas las confesiones de defender la ciudadanía compartida de todas las comunidades religiosas de Oriente Medio y alrededor del mundo. El pasado mes de noviembre, el Centro celebró una conferencia interreligiosa en Viena. Líderes religiosos cristianos, musulmanes y de otras comunidades religiosas minoritarias de Irak, Siria y de toda la región de Oriente Medio se unieron bajo una sola voz para denunciar la violencia en nombre de la religión.

Unas semanas atrás, tuvimos un evento de seguimiento en Beirut con varios líderes religiosos. Continuaremos este diálogo en Atenas en las próximas semanas.

Desde abril, apoyamos  a la Oficina de la ONU para la Prevención del Genocidio en la implementación de un Plan de Acción de doce meses para reclutar a líderes religiosos de todo el mundo para que se comprometan personalmente a combatir la incitación a la violencia que puede conducir a crímenes atroces.

Todos tenemos la responsabilidad de preservar la diversidad religiosa y cultural. Debemos apoyar los derechos de las comunidades religiosas para que sigan viviendo en paz y respeto en lo que, por siglos, han sido sus hogares. El sentido compartido de ciudadanía común en sociedades plurales es un beneficio inmenso para todos nosotros.

Una vez más, les felicito por su trabajo en esta importante iniciativa y les deseo una exitosa 22.ª Asamblea General.

Gracias.